Pedro Morrondo ha cumplido medio año en su cargo al frente de la OSI Bidasoa, donde ha puesto en marcha un plan que busca transformar una comarca sanitaria que ha enfrentado tensiones y carencias a lo largo del tiempo. Este médico intensivista, con una trayectoria de casi 25 años en la UCI del Hospital Donostia, asumió la dirección el 4 de agosto de 2025 con una clara misión: escuchar y conectar con todos los actores del sistema de salud en la zona.
Desde su llegada, su prioridad ha sido dialogar con los profesionales del hospital y de la atención primaria, así como con representantes de los ayuntamientos y plataformas sociales. “Desde el primer día, mi objetivo ha sido reunirme con todos los involucrados en la OSI”, ha comentado Morrondo. A través de múltiples encuentros, ha recabado información directa sobre las necesidades existentes en la comarca, afirmando que era esencial que quienes trabajan en estos centros expresaran su visión de la situación.
Este trabajo de diagnóstico ha permitido a Morrondo establecer un “mapa real” de la OSI Bidasoa y definir cinco objetivos clave: reforzar la atención primaria, especialmente en pediatría; atraer y retener talento profesional; reducir las listas de espera; reorganizar servicios que presentan dificultades; y acelerar el desarrollo de las infraestructuras requeridas. Todo esto se organiza en torno a tres líneas estratégicas: organización funcional, recursos humanos e infraestructuras.
El director ha subrayado que “la sanidad opera como una cadena en la que la atención primaria y hospitalaria son eslabones inseparables”. Actualmente, la atención primaria abarca a unas 87.000 personas en la comarca, con atención proporcionada desde los centros de salud de Hondarribia, Irun Centro y Dunboa, además del Punto de Atención Continuada (PAC). Este modelo también atiende a numerosos pacientes que provienen de Bortziriak e Iparralde.
El balance que Morrondo hace de estos primeros meses es positivo. “La atención primaria en Bidasoa goza de buena salud”, ha afirmado, destacando la calidad de un equipo de trabajo “joven y comprometido” que está afrontando la presión hospitalaria, especialmente en el invierno. Si bien existe un contexto de tensión en el conjunto de los hospitales, la OSI Bidasoa se ha beneficiado de una atención primaria que gestiona de forma eficaz los procesos, lo que se traduce en una relativa tranquilidad.
Uno de los aspectos reforzados en este periodo ha sido el PAC, que ha aumentado su personal de enfermería y ha incorporado un médico adicional en turnos diurnos. Morrondo ha destacado que “las demoras en atención primaria están por debajo de las 48 horas en los tres centros, y las enfermeras ofrecen citas prácticamente sin espera”.
En lo que respecta a pediatría, uno de los temas más debatidos en la comarca, Morrondo ha señalado que enfrentaron una “situación compleja”, con modelos anteriores que dificultaban la continuidad asistencial. “El modelo anterior poco a poco se ha ido agotando”, ha admitido. Ahora, la OSI cuenta con 13 pediatras asignados a 12 cupos de atención infantil, logrando una cobertura cercana al 94% y una espera media de un día para consultas pediátricas.
El director ha indicado que, esta misma semana, se han comenzado a enviar cartas personalizadas a las familias, informándoles sobre su pediatra y enfermera de referencia, además de los horarios de atención. “Podemos ahora comunicar a la familia: tu pediatra es este, tu enfermera es esta y tu horario de atención es este”, ha afirmado, reconociendo que la descoordinación inicial fue un desafío.
En cuanto a las infraestructuras, se ha iniciado el proceso para construir un nuevo bloque quirúrgico en el hospital, con una inversión de cerca de 25 millones de euros. Este nuevo bloque incluirá seis quirófanos y una unidad de recuperación, aumentando la capacidad quirúrgica hasta un 50%. “Era necesaria la actualización tecnológica, y este bloque facilitará la atracción de nuevos profesionales”, ha señalado Morrondo, quien espera que las obras, con un plazo de ejecución de 24 meses, se realicen manteniendo la actividad asistencial.
Por otro lado, el centro de salud de Irun Centro también está en proceso de mejora mediante el alquiler de locales en la calle Alarde, donde se trasladará toda el área de pediatría. Esta decisión pretende descongestionar el ambulatorio y ofrecer un entorno más adecuado para los pacientes y sus familias. La adecuación de los nuevos espacios está prevista para comenzarse en 2026.
Un reto importante es la falta de profesionales en el sistema sanitario. “No hay médicos en paro”, ha indicado Morrondo, quien está centrado no solo en atraer talento, sino también en retenerlo. “La clave está en ofrecer estabilidad laboral en el ámbito comarcal sin renunciar al desarrollo profesional en hospitales terciarios”, ha expresado.
Con seis meses en el cargo, el director reconoce que los desafíos son grandes y que los resultados requieren tiempo. Sin embargo, ha notado un cambio en el clima laboral y un aumento de la confianza entre los profesionales. “Este no es un proyecto fácil y necesita la implicación de todos los actores”, ha subrayado, haciendo un llamado a la colaboración de la ciudadanía y de las instituciones.
“Aunque estemos en un momento difícil, tenemos una buena sanidad, una de las mejores del Estado”, concluyó, instando a “remar en la misma dirección” para construir una OSI Bidasoa más sólida y preparada para el futuro.






























































































