El enfrentamiento entre el equipo de pelota vasca Eple y el club navarro Oberena, que tuvo lugar el pasado fin de semana en el frontón Agustina Otaola, se presentó como un reto considerable. Desde el inicio, los pelotaris errenteriarras enfrentaron dificultades, ya que en el partido de pala corta, Eyheramendy y Yorel no lograron hacerse con la victoria, cediendo ante sus rivales por dos jokos a cero, con parciales de 8-15 y 9-15. Los jugadores navarros, Juan Indurain y Baptiste Etxeberri, mostraron un nivel destacado, lo que complicó aún más la situación para el equipo local.
A pesar de este inicio desfavorable, el equipo de Eple no se dio por vencido. En el siguiente partido de paleta cuero, Estefano y Rubén lograron el triunfo en un intenso duelo ante San Julián y Sarasibar, también por dos jokos a cero. Sin embargo, el resultado no refleja la complejidad del encuentro, ya que los parciales fueron muy ajustados: 15-12 y 15-14, lo que demuestra la alta competitividad en esta categoría.
Desde el club errenteriarra se destacó que «fue un partido muy duro, muy peloteado», evidenciando el gran nivel que impera en la División de Honor. Tras este empate, los pelotaris ya ponen su mirada en el próximo desafío, que se llevará a cabo el sábado por la tarde en Fanderia. Allí se enfrentarán al equipo alavés del Club Ardutza, en un encuentro que promete ser apasionante y crucial para sus aspiraciones en un campeonato muy reñido.
Este tipo de competiciones no solo resalta la destreza de los pelotaris, sino que también refleja la vitalidad de la pelota vasca en Gipuzkoa. La afición sigue apoyando a sus equipos, y cada partido es una oportunidad para mostrar el compromiso y la habilidad de los jugadores. La perspectiva de un nuevo enfrentamiento en un entorno tan competitivo mantiene la emoción entre los seguidores de este deporte tradicional vasco.




























































































