En la última sesión plenaria del año en Donostia, celebrada el jueves, se produjeron tensiones notables entre el gobierno municipal y los grupos de EH Bildu y Elkarrekin Podemos. La concejala de Acción Social, Mariaje Idoeta, expresó su preocupación por lo que considera un «incumplimiento de las obligaciones legales» por parte de la coalición abertzale en lo que respecta a la atención a las personas sin hogar, lo que según su opinión, está incrementando la demanda en la ciudad.
La portavoz del PSE, Ane Oyarbide, subrayó que los Servicios Sociales de la capital gipuzkoana se encuentran en una «situación límite», señalando que otros municipios se desentienden de su responsabilidad y dejan a Donostia en una posición desfavorable. Este contexto llevó a ambos partidos a aprobar una moción que solicita la creación de un modelo de asistencia «equilibrado y coordinado» para la atención a las personas sin hogar en la comarca de Donostialdea.
La propuesta recibió el respaldo del PP, mientras que EH Bildu y Elkarrekin Podemos optaron por abstenerse. La concejala Izar Hernando, de EH Bildu, afirmó que comparten el espíritu de la moción, pero que lo esencial es reforzar y acelerar el funcionamiento de los organismos competentes de la Diputación Foral y el Gobierno Vasco.
Desde Elkarrekin Podemos, Arantza González recordó que hay recursos y planes estratégicos que ya han sido elaborados, pero que es necesario ponerlos en marcha para abordar la «situación dramática» que enfrentan muchas personas sin hogar en Donostia. Estas declaraciones ponen de relieve la necesidad urgente de una respuesta coordinada ante una problemática que afecta a un número creciente de ciudadanos.
Por su parte, el portavoz del PP, Borja Corominas, indicó que no se puede asumir la responsabilidad de proporcionar alojamiento a cada persona sin hogar que llegue a la ciudad, argumentando que eso podría atraer a más personas. Corominas enfatizó la importancia de priorizar el bienestar de las familias donostiarras, mencionando que más de 3.000 jóvenes han abandonado Donostia desde 2010 debido a la falta de acceso a vivienda, lo que resalta una crisis habitacional que persiste en la región.
Este intercambio de acusaciones y la aprobación de la moción reflejan no solo la complejidad de la problemática social en Donostia, sino también la necesidad de un enfoque colaborativo entre las diferentes administraciones para abordar de manera efectiva la atención a las personas sin hogar. La situación actual plantea desafíos significativos que requieren un compromiso firme por parte de todos los actores involucrados, incluyendo a la ciudadanía, organizaciones no gubernamentales y las instituciones públicas.
Con la llegada de un nuevo año, queda por ver si las promesas de coordinación y colaboración se traducirán en acciones concretas que mejoren la vida de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad en Donostia. La implementación de un modelo de asistencia adecuado podría marcar una diferencia significativa en la vida de muchas personas y contribuir a una sociedad más cohesiva y solidaria.





























































































