La banda de rock vasca SUA ha demostrado una notable evolución desde su irrupción en la escena musical, donde se destacó por su sonido único y letras comprometidas. A más de cinco años de su debut, el grupo, originario de Bizkaia, continúa ganando atención y defendiendo causas sociales a través de su música. En 2026, el colectivo presentará su tercer álbum, titulado Bide ilunek argitzen zuten dena, que salió a la venta a finales del año pasado. Los primeros conciertos están programados para el 31 de enero en Zornotza y el 12 de febrero en el Kafe Antzokia de Bilbao.
Ane Barrenetxea, la vocalista de la banda, ha comentado que el disco refleja la esencia del grupo, manteniendo un sonido propio y reconocible. Según ella, «la madurez que solo te dan el tiempo, la experiencia y el camino recorrido» se hace evidente en este nuevo trabajo. La banda ha logrado equilibrar su estilo distintivo con la frescura necesaria para atraer a nuevas audiencias, y su primer sencillo, «Sutea», aborda temas tan graves como el genocidio en Palestina.
La importancia de la música como una herramienta para alzar la voz por los oprimidos es un tema recurrente en las declaraciones de Barrenetxea. Ella subraya que, aunque algunas luchas pueden ser olvidadas por la sociedad, «para nosotras siguen y seguirán estando presentes». Esto resuena en las letras de sus canciones, que buscan perdurar más allá del momento actual y ofrecen un mensaje claro contra las injusticias en el mundo.
El tema «Sutea» no solo denuncia la situación en Palestina, sino que también se presenta como un grito contra las injusticias globales. Barrenetxea explica que «la música, como la cultura, continúa siendo un antídoto contra el fascismo de ayer y hoy». La banda no solo se presenta como un grupo musical, sino como un vehículo para la reflexión y la crítica social.
Un aspecto destacado del nuevo álbum es la canción «Martxoa», considerada por la banda como su «hija predilecta». Barrenetxea la describe como «la canción más bonita del álbum», destacando su calidez y tranquilidad en contraste con la energía habitual de sus temas. Este matiz emocional aporta una nueva dimensión a su repertorio.
En un contexto donde el rock a menudo es visto como un género en declive, Ane Barrenetxea defiende que el problema no reside en la falta de interés, sino en que la industria musical a veces se aferra a viejas fórmulas. «Habría que promover más festivales que apoyen este estilo de música», afirma, sugiriendo que los artistas emergentes merecen más oportunidades para ser escuchados.
La efervescencia musical en la escena vasca es palpable, según la cantante. Hay una nueva energía que abarca géneros diversos, desde el reguetón hasta el trap en euskera. Esto refleja una generación que se atreve a crear sin límites, llevando la cultura vasca a nuevos horizontes y enriqueciendo su panorama musical. A pesar de los avances, Barrenetxea también señala que hay una falta de representación femenina en el rock. «Sigue siendo una asignatura pendiente», reconoce, añadiendo que el rock a menudo ha estado dominado por dinámicas masculinas.
Desde su primer EP, que recibió el premio del concurso Gaztea Lehiaketa en 2019, SUA ha vivido experiencias inesperadas, como telonear a la banda sueca The Baboon Show en Alemania o actuar en un festival en Japón. A pesar de estos logros, Barrenetxea enfatiza que nunca esperaron alcanzar tanto; su objetivo inicial era simplemente tocar en el Kafe Antzokia de Bilbao.
Cuando se le pregunta sobre qué eliminarían de la sociedad actual, Barrenetxea no duda: «Le daríamos fuego a la desigualdad que se disfraza de normalidad». Enfatiza la necesidad de erradicar el machismo y las dinámicas que perpetúan la violencia y la opresión. Este enfoque crítico y consciente de su música posiciona a SUA como un referente en la actualidad musical vasca, donde el compromiso social y la creatividad se entrelazan de manera poderosa.





























































































