El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSDJPV) ha dictado una sentencia que cierra el conflicto surgido hace ocho años entre un grupo de bodegueros alaveses y la Denominación de Origen Calificada Rioja. Este grupo buscaba desvincularse de la denominación riojana para crear su propia marca bajo el nombre de Viñedos de Álava (Arabako Mahastiak). El fallo judicial determina que no existen razones suficientes para que esta nueva denominación opere de manera independiente de la marca Rioja, advirtiendo que podría inducir a confusión al consumidor respecto a la identidad del vino.
La sentencia representa un claro respaldo a la denominación Rioja, dejando en una posición complicada a la asociación que aspiraba a la creación de una nueva marca con el apoyo de formaciones nacionalistas en el País Vasco. El director general del consejo regulador de Rioja, José Luis Lapuente, ha manifestado que el daño reputacional causado por este intento de división es «irreparable». La preocupación principal de los responsables del sector vitivinícola radica en la imagen de división que este conflicto ha generado, afectando negativamente a la percepción de un producto de prestigio con reconocimiento internacional.
Este conflicto tiene sus raíces en 2016, cuando alrededor de 40 bodegas alavesas dentro de la Denominación de Origen Calificada Rioja decidieron iniciar un proceso para separarse y desarrollar su propia marca. La tensión entre Rioja y Rioja Alavesa rompió un status quo que había perdurado casi un siglo. En octubre de 2020, el Gobierno Vasco aprobó un decreto que permitía la creación de una «protección nacional transitoria» para que estas bodegas pudieran comercializar sus productos bajo la nueva marca, aunque esta autorización dependía de la aprobación final de la Unión Europea.
La respuesta de Rioja fue la interposición de un contencioso-administrativo en los tribunales. Desde el comienzo de este proceso, la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) recibió apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y de EH Bildu, mientras que tanto los socialistas como el Partido Popular (PP) se opusieron a la segregación de las bodegas alavesas. En La Rioja, ha existido un consenso en contra de cualquier intento de dividir la denominación, que abarca las zonas de Rioja Alta, Rioja Alavesa y Rioja Baja, y que se extiende por las comunidades de La Rioja, Euskadi y Navarra.
El fallo del tribunal señala que ni el Gobierno Vasco ni ABRA presentaron argumentos sólidos que justifiquen la separación de la marca Rioja. La decisión se basa en informes del Ministerio de Agricultura y de la Universidad de La Rioja, que argumentan que la nueva denominación no garantizaría una diferenciación real en el producto, dado que compartiría la misma zona geográfica, variedades de uva y prácticas agrícolas. El ministerio concluye que la creación de Viñedos de Álava implicaría un aprovechamiento indebido de la reputación de la marca Rioja.
La sentencia que rechaza la creación de Viñedos de Álava respalda todos los argumentos en contra de la escisión. Especialistas de la universidad riojana han destacado que un cisma como el propuesto tendría un impacto económico negativo irreversible para los viticultores y bodegas, así como para el público en general. Según la memoria anual del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja correspondiente a 2023, esta agrupa a 13.874 viticultores y produce alrededor de 259,5 millones de litros de vino amparados por la marca.
En un contexto donde las ventas han disminuido un 2%, especialmente en el mercado exterior, los responsables de Rioja consideran que siguen manteniendo un «fuerte liderazgo», participando en el 27,2% del volumen total de ventas de vino en España. Mientras tanto, las bodegas alavesas de ABRA, en medio de este conflicto, presentaron a finales de septiembre su nueva marca: Vino de Álava (Arabako Ardoa), buscando diferenciarse de Rioja sin crear nuevas denominaciones.
Con la resolución del tribunal, Emilio Aguillo, responsable del consejo regulador provisional de Viñedos de Álava, ha expresado su frustración por haber «perdido dos años y medio». La decisión judicial podría marcar el fin de su aspiración de establecer una marca distinta. Tanto el Gobierno Vasco como ABRA tienen un plazo de 30 días para presentar un recurso ante el Tribunal Supremo.
La consejera María Ubarretxena, responsable de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, ha calificado de «discriminatoria» la sentencia y ha defendido la existencia de denominaciones diferentes dentro de un mismo ámbito geográfico en otras regiones de España y Europa. En contraste, el director general de Rioja ha advertido sobre los costos económicos y los perjuicios a la marca tras más de ocho años de conflicto, lamentando la confusión generada en la opinión pública por la opacidad del proceso.






























































































