En un emocionante encuentro disputado en Anoeta, la Real Sociedad logró una victoria valiosa frente al Celta de Vigo, consolidando su buena racha desde la llegada del nuevo entrenador. El partido, marcado por la intensa lluvia, resultó ser un verdadero reto para ambos equipos, pero fue el capitán txuri-urdin, Mikel Oyarzabal, quien brilló con luz propia, anotando dos goles y llevando a su equipo a una victoria de 2-1 que permite sumar puntos vitales para la clasificación.
Desde el inicio, la Real mostró determinación, a pesar de enfrentar desventajas como la expulsión de un jugador en la segunda mitad. El equipo, ahora bajo la dirección de Matarazzo, ha experimentado un cambio significativo en su desempeño, logrando una confianza notable en sus habilidades y estrategias. En la primera parte, el Celta parecía dominar el juego, y aunque crearon varias oportunidades, fue Oyarzabal quien abrió el marcador a los 16 minutos con un espectacular disparo cruzado.
El juego avanzaba con un predominio celeste, pero la Real mostró su capacidad de respuesta, defendiendo con tenacidad y aprovechando las oportunidades cuando se presentaban. Oyarzabal, tras haber anotado previamente, selló su actuación estelar con un segundo gol que desató la locura entre los aficionados en Anoeta. Este triunfo se convierte en un gran impulso para el equipo, que se prepara para enfrentar dos derbis consecutivos en las próximas semanas.
Además, Matarazzo no dudó en modificar su alineación, realizando cinco cambios respecto al último partido, lo que demuestra su intención de adaptar el equipo a cada situación. A pesar de las adversidades que han enfrentado, como las lesiones y las sanciones, sus jugadores han mostrado un notable compromiso y han empezado a generar un ambiente de confianza y unidad en el vestuario.
La victoria también tiene un impacto significativo en la moral del equipo. Según los últimos encuentros, la Real ha logrado 10 puntos de 12 posibles desde la llegada del nuevo técnico, lo que refleja una notable mejoría respecto a las actuaciones pasadas. La afición, que siempre ha estado al lado de su equipo, siente que este puede ser un año prometedor si se mantienen en esta línea de juego.
En cuanto al partido contra el Celta, el equipo visitante no pudo capitalizar su dominio inicial y, aunque generaron peligro, la defensa txuri-urdin se mostró firme. Es notable cómo la Real ha aprendido a gestionar los partidos, defendiendo con inteligencia y buscando contragolpes efectivos. La habilidad de Oyarzabal para influir en el juego es, sin duda, un factor clave en esta nueva etapa.
La jugada que precedió al segundo gol de Oyarzabal fue un ejemplo perfecto de lo que el equipo puede hacer cuando se combina velocidad y precisión. Sin embargo, la expulsión de Caleta-Car generó preocupación, ya que deja al equipo con un jugador menos en momentos cruciales. La capacidad del grupo para adaptarse a situaciones adversas será fundamental en los próximos encuentros.
La afición espera que este impulso continúe, especialmente en los dos derbis que se aproximan, donde se jugarán no solo los puntos, sino también el honor y la rivalidad local. En este contexto, la figura de Mikel Oyarzabal se erige como un referente, un jugador que no solo anota, sino que inspira a sus compañeros a luchar por cada balón y cada punto. La Real Sociedad se encuentra en un momento clave, y cada victoria alimenta la esperanza de un futuro brillante.
Con la mente puesta en lo que está por venir, el equipo deberá mantener el enfoque y la intensidad que han mostrado hasta ahora. El camino hacia el éxito en la liga está lleno de desafíos, pero con un grupo comprometido y una afición apasionada, el sueño de alcanzar nuevas metas está más cerca que nunca. Mientras tanto, el director deportivo, Aperribay, ya está pensando en cómo mejorar aún más el equipo para afrontar las exigencias de la competición.





























































































