En el País Vasco, el número de viviendas vacías ha disminuido en un 25% durante los últimos años, según el último registro de 2022. En total, se contabilizan 11.434 pisos que han permanecido sin uso durante al menos dos años, lo que supone una reducción de 3.666 en comparación con 2019. Esta disminución se ha producido sin que se hayan impuesto sanciones a los propietarios, a pesar de que la normativa vasca establece penalizaciones en casos de desocupación.
El Gobierno Vasco aprobó en junio de 2021 un decreto que contempla sanciones económicas, incluyendo un canon fiscal de 10 euros anuales por metro cuadrado para las propiedades vacías. Sin embargo, los ayuntamientos, encargados de aplicar esta medida, aún no han comenzado a implementarla. A pesar de esto, el Departamento de Vivienda considera que la mera existencia de este impuesto ha contribuido a que varias viviendas que antes estaban deshabitadas ahora estén en el mercado.
El viceconsejero de Vivienda, Pedro Jauregui, ha indicado que diversos factores han influido en esta reducción de viviendas vacías, tales como la pausa en la construcción de nuevas viviendas y el programa público Bizigune, que incentiva el alquiler social de pisos vacíos. La estadística revela que el 92% de los 1.073.955 hogares en la comunidad son ocupados como residencia principal, lo que demuestra una tendencia hacia un uso más efectivo de estos espacios.
A pesar de la reducción en el número de viviendas vacías, la normativa que se implementó para hacer frente a esta situación, como el impuesto mencionado y la posibilidad de alquiler forzoso, no ha sido aplicada hasta ahora. Jauregui ha afirmado que esta falta de acción se debe a que los ayuntamientos son reacios a abordar medidas impopulares, especialmente en un contexto electoral. Sin embargo, ha destacado que las ciudades de San Sebastián y Vitoria han mostrado su intención de iniciar la aplicación de estas normas a partir de 2024.
Por su parte, Bilbao ha tomado la delantera en este tema y está desarrollando un censo municipal de vivienda vacía, acompañado por una campaña informativa para propietarios sobre las distintas opciones para dar uso a sus viviendas. La iniciativa incluye la colocación de carteles con el lema «Si tienes un piso vacío, te ayudamos a convertirlo en un hogar» y la apertura de una oficina destinada a asesorar a los propietarios.
El programa Bizigune, en marcha desde 2013, es una de las medidas más efectivas en la lucha contra la vivienda vacía. Este programa permite que los propietarios ofrezcan sus pisos desocupados a la sociedad pública de vivienda del Gobierno Vasco, facilitando así el acceso a personas con recursos limitados. En el último año, se han logrado más de 7.000 viviendas bajo este programa, lo que representa un incremento significativo respecto a hace cinco años.
A pesar de las medidas implementadas, el viceconsejero Jauregui ha señalado que el fenómeno de las viviendas vacías no debe considerarse un problema alarmante, aunque subraya que cada propiedad vacía representa una oportunidad de ser utilizada. En el contexto nacional, se está debatiendo sobre la regulación de alquileres, y Euskadi enfrenta el reto de una tasa de alquiler que se sitúa en el 13%, muy por debajo de la media nacional y europea. La situación de las viviendas vacías y la falta de utilización de propiedades representa un desafío que el Gobierno Vasco debe abordar con urgencia y eficacia.





























































































