Representantes institucionales de Gipuzkoa se han reunido este sábado en el cementerio de Polloe en Donostia para rendir homenaje a Gregorio Ordóñez, exconcejal del PP en el Ayuntamiento, en el 31 aniversario de su asesinato a manos de ETA. Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Donostia, Jon Insausti, así como otros miembros del PP y del PSE-EE, quienes han participado en una ofrenda floral organizada por las Nuevas Generaciones del Partido Popular.
El acto conmemorativo se inscribió en la IV edición de una escuela convocada por la organización juvenil del partido, que lleva el nombre del político asesinado. Este encuentro ha contado con la presencia de altos cargos del PP, como la vicesecretaria de regeneración institucional, Cuca Gamarra, el presidente del PP vasco, Javier de Andrés, y la presidenta del PP de Gipuzkoa, Muriel Larrea, quienes han acompañado a la viuda de Ordóñez, Ana Iribar.
Durante la ceremonia, se realizó una ofrenda floral en la tumba de Ordóñez, donde su viuda portaba un ramo de flores azules y blancas. También estuvieron presentes otros representantes políticos, como el secretario general del PSE-EE de Gipuzkoa y primer teniente de diputado general, José Ignacio Asensio, y el portavoz del PP en las Juntas guipuzcoanas, Mikel Lezama. Además, la concejal socialista en Donostia, Ane Oyarbide, y la viceconsejera de Derechos Humanos, Memoria y Convivencia del Gobierno Vasco, Arritxu Marañón, también hicieron acto de presencia.
Ana Iribar dirigió unas palabras a los presentes, expresando que aunque no le gusta hablar en ese lugar, se siente «muy bien acompañada». Agradeció la presencia de Insausti, quien, recordó, tenía «36 años, la misma edad que Goyo cuando le asesinaron». Asimismo, se dirigió a la juventud, señalando que Ordóñez «lo dio todo por nosotros», y recordó a aquellos que lucharon por la defensa de la sociedad frente a ETA y el nacionalismo radical.
Tras la ofrenda, Jon Insausti declaró a los medios que «tan solo tenía cinco años cuando ETA asesinó a Gregorio Ordóñez en el corazón de Donostia, en la Parte Vieja». En sus declaraciones, subrayó que la ciudad «hace memoria» y que la «violencia nunca tuvo ni tendrá lugar en la ciudad».
El alcalde enfatizó la importancia de la «dignidad» como base para construir un futuro en paz. Afirmó que Donostia no olvidará nunca a las víctimas y que este nuevo Gobierno municipal se compromete a seguir defendiendo los Derechos Humanos. «Por suerte, las cosas han cambiado», añadió, destacando que Donostia-San Sebastián es ahora una ciudad que «vive, convive y mira al futuro en paz».
La conmemoración de este acto no solo recuerda a Gregorio Ordóñez, sino que también simboliza un compromiso colectivo por parte de la sociedad guipuzcoana para no olvidar un periodo doloroso de su historia y seguir avanzando hacia un futuro donde la memoria y la convivencia sean los pilares fundamentales.





























































































