El Gipuzkoa Basket regresará al polideportivo Anoeta a partir del próximo 1 de febrero, uniéndose así a otros equipos como el Super Amara Bera Bera, IDK Euskotren y el Club Deportivo Hockey Mundaiz. Esta decisión marca una vuelta a sus orígenes, ya que el equipo había estado jugando en Illunbe durante cinco temporadas. La situación en Illunbe se ha vuelto complicada debido a las obras de remodelación que se llevan a cabo y que obligarán al conjunto a abandonar el recinto hasta el año 2030, cuando se inaugurará el nuevo Illunbe Berria, un pabellón que combinará actividades deportivas y culturales.
Mientras tanto, el Gipuzkoa Basket se entrenará en el Amenabar Arena, pero disputará sus partidos en el polideportivo José Antonio Gasca, un lugar que ha visto un incremento en su actividad deportiva. La acogida que ha tenido este cambio en la comunidad ha sido positiva, y la coordinación con los otros clubes que compiten en el Gasca, como Askatuak y Easo, ha sido fluida. Para organizar sus encuentros, el GBC ha elaborado un calendario que incluye los siete partidos restantes de la liga regular y los posibles del playoff de ascenso.
Inaugurado en 1971, el polideportivo de Amara se convierte en el nuevo foco del deporte en Donostia. Aunque históricamente ha sido visto como un recinto secundario, ahora toma protagonismo. Sin embargo, el presidente del GBC, Ignacio Núñez, ha señalado que la instalación no sufrirá grandes modificaciones para adaptarse a sus necesidades y, si es necesario, se pondrán en contacto con las instituciones competentes para abordar cambios. El polideportivo, aunque cuenta con un ambiente propicio para los encuentros, presenta deficiencias significativas, como una capacidad inferior a la de Illunbe, con apenas 1.849 asientos.
Uno de los problemas más destacados del Gasca son sus instalaciones obsoletas, que requieren una reforma urgente. Las condiciones de los vestuarios son un claro ejemplo, donde los jugadores, especialmente aquellos de mayor estatura, enfrentan dificultades. Además, la accesibilidad es limitada, ya que no hay ascensores ni rampas para personas con movilidad reducida, lo que obliga a estas personas a acceder a las gradas exclusivamente por escaleras.
A pesar de los desafíos, el Gasca ofrece una oportunidad para que el Gipuzkoa Basket recupere parte de su esencia. La comunidad ha mostrado un interés renovado en el equipo, y se espera que el ambiente en el polideportivo favorezca el desarrollo de la afición local. Con el regreso al Gasca, el GBC espera revitalizar su conexión con los seguidores, en un entorno más acogedor. Sin embargo, se deberá abordar la necesidad de mejoras estructurales para garantizar que el recinto cumpla con las necesidades actuales de los equipos y sus aficionados.
El entorno del polideportivo de Amara ha evolucionado, y aunque el futuro del Gipuzkoa Basket está marcado por la inminente transición a Illunbe Berria, el equipo sigue sumando esfuerzos en su nueva etapa. La convivencia con los otros clubes de la instalación no ha presentado complicaciones, lo que augura un ambiente de camaradería y cooperación en el deporte local. En este sentido, el Gasca se posiciona como el nuevo epicentro del deporte indoor en Donostia, donde se busca crear una experiencia enriquecedora tanto para los deportistas como para la afición.





























































































