El Partido Nacionalista Vasco (PNV) logró una notable victoria en las elecciones autonómicas vascas del 25 de septiembre de 2016, al obtener el 37,65% de los votos, lo que se tradujo en 29 escaños en el Parlamento. Este resultado les permite acercarse a la mayoría absoluta, que se sitúa en 38 escaños. El actual lehendakari, Iñigo Urkullu, será el encargado de liderar las negociaciones para su futura investidura.
La formación EH Bildu retuvo su posición como segunda fuerza, aunque experimentó una caída en su representación al conseguir 17 escaños, un descenso notable respecto a los 21 escaños obtenidos en 2012. Con el 21,23% de los votos, la confluencia de Podemos, Elkarrekin Podemos, emergió como la tercera fuerza con 11 escaños, logrando un 14,83% de los apoyos, aunque su irrupción fue menos impactante de lo esperado según encuestas previas.
Los socialistas vascos sufrieron un importante retroceso, quedando como cuarta fuerza con solo 9 escaños y un 11,94% de los votos, mientras que el PP vasco se mantuvo a la par, también con 9 escaños, pero con un 10,16% de los votos. Por su parte, Ciudadanos no logró representación al quedarse con un 2,02% de los votos y sin escaños.
Con el 100% del voto escrutado, los resultados reflejan un fortalecimiento del nacionalismo en Euskadi. La irrupción de Elkarrekin Podemos ha sido significativa, aunque insuficiente para superar al PNV. Además, el descenso en la representación de los partidos constitucionalistas subraya un cambio en el panorama político vasco.
Urkullu ha manifestado su disposición para negociar con cualquier formación política, buscando un acuerdo que le permita ser investido sin restricciones, aunque ya ha rechazado la propuesta de un ‘tripartito’ con EH Bildu y Elkarrekin Podemos debido a las diferencias ideológicas sobre el derecho a decidir. Mientras que el PNV aboga por una relación bilateral y consensuada con el Gobierno español, EH Bildu persigue un modelo más similar al catalán.
En Gipuzkoa, el PNV superó a EH Bildu, capturando 9 escaños frente a los 8 de la formación abertzale. Este cambio de liderazgo en la provincia es significativo, considerando que en las elecciones anteriores el PNV había sido derrotado. El PP mantuvo sus dos escaños, mientras que los socialistas se vieron reducidos a 3 escaños. Elkarrekin Podemos también tuvo una entrada destacada en Gipuzkoa, logrando 3 escaños.
Los resultados en Bizkaia y Álava también fueron notables. El PNV logró un escaño más en Bizkaia, alcanzando un total de 12 escaños, mientras que en Álava, el PP recuperó la segunda posición, aunque con menos votos que en 2012. En general, estos resultados reflejan un cambio en las dinámicas electorales y una posible nueva configuración de los gobiernos autonómicos.
La situación política en Euskadi se encuentra en un momento crucial, ya que el PNV debe decidir con quién formar alianzas, siendo el PSE-EE su opción preferida en el pasado. Sin embargo, las negociaciones y acuerdos futuros serán determinantes para el funcionamiento del gobierno en los próximos años. Este contexto invita a la reflexión sobre las tendencias políticas y el futuro de la autonomía vasca.





























































































