Unas 300 personas se manifestaron este jueves frente al Palacio de Justicia en Donostia en respuesta a un desalojo ocurrido en el edificio okupado de Martutene. La protesta fue convocada por diversos colectivos sociales que buscan visibilizar la situación de las personas sin hogar en la ciudad.
La movilización comenzó pasadas las siete de la tarde en la plaza Teresa de Calcuta, donde se encuentra el mencionado palacio. Organizaciones como Kaleko Afari Solidarioak, Kontseilu Sozialista y Donostiako Harrera Sarea fueron las encargadas de la convocatoria, atrayendo a un número significativo de participantes.
Los manifestantes, entre quienes se hallaban algunas de las personas que residían en el antiguo colegio de los Agustinos, marcharon portando una pancarta con el lema en euskera «Nadie en situación de calle» y gritando consignas que denunciaban la situación de vulnerabilidad que atraviesan muchos ciudadanos, como «La ley de extranjería, mata cada día».
Antes de la manifestación, estos colectivos habían llevado a cabo una recogida de materiales destinados a las personas sin hogar, quienes enfrentan la llegada del invierno con escasos recursos. Se hizo hincapié en la necesidad de donaciones de tiendas de camping, mantas y sacos de dormir, junto con apoyo económico para cubrir los gastos más básicos tras el desalojo.
La protesta se desarrolló bajo una intensa lluvia y finalizó en la calle Ijentea, frente al Ayuntamiento de Donostia, donde se leyó un comunicado en el que se resumieron las demandas de los colectivos presentes. La situación ha sido descrita como crítica, ya que muchas personas se han visto obligadas a abandonar el edificio desahuciado sin alternativas habitacionales.
Representantes de los colectivos convocantes han estado apoyando a las decenas de personas que residían en el antiguo instituto desalojado esta mañana, en medio de una significativa presencia policial. Aunque las fuerzas de seguridad rodearon el edificio, al momento del desalojo solo quedaban unas pocas personas en su interior, mientras que el Ayuntamiento indicó que cerca de 50 personas habían sido acogidas en el albergue de La Sirena.
No obstante, los organizadores de la protesta han calificado de «insuficientes» las plazas disponibles en el albergue, argumentando que muchas personas se quedaron fuera sin una solución habitacional en un día marcado por el frío y la lluvia constante. Según sus datos, hasta 111 personas dormían en el inmueble desahuciado, lo que subraya la gravedad de la situación de vivienda en Donostia.
La movilización no solo busca hacer eco de la situación de estas personas, sino que también pone de relieve la necesidad urgente de políticas más efectivas y solidarias para abordar el problema de la vivienda en la región. Con el invierno a la vuelta de la esquina, la presión sobre las autoridades locales y el Gobierno Vasco para encontrar soluciones adecuadas se intensifica, a medida que se multiplican las voces que demandan un enfoque más humano hacia aquellos en situación de vulnerabilidad.





























































































