Enero es un mes de cambios para muchos hogares, marcado por las devoluciones de regalos, las compras en rebajas y la conocida como «cuesta de enero». Estos factores pueden generar incertidumbre y gastos imprevistos, aunque, con la planificación y la información adecuada, es posible atravesar este periodo de manera más tranquila y responsable.
Una de las principales consecuencias tras la temporada navideña es el aumento en las devoluciones de productos. Se estima que cerca del 50% de los regalos comprados son devueltos, principalmente debido a errores en tallas o expectativas no cumplidas. La Asociación Española de Consumidores (Asescon) advierte que, salvo en compras a distancia, los comercios no están obligados a aceptar devoluciones si el artículo no presenta defectos. En el caso del comercio online, los consumidores disfrutan de un plazo de 14 días para desistir de la compra sin necesidad de ofrecer justificación.
Es fundamental que los consumidores se informen sobre las políticas de cambios y devoluciones de los establecimientos antes de realizar la compra. Aspectos como si se devuelve el dinero o se ofrecen vales, los plazos disponibles, y las condiciones que deben cumplirse a la hora de devolver un producto son cruciales. Además, conservar el ticket de compra es indispensable para facilitar cualquier trámite en caso de necesidad.
En el contexto de las rebajas, enero se convierte en una oportunidad atractiva para ahorrar si se compra de manera sensata. Sin embargo, es vital recordar que no se debe usar este periodo como una excusa para gastar más. Solo deben adquirirse aquellos productos que realmente se necesiten o que representen un ahorro significativo. Los derechos del consumidor permanecen intactos durante las rebajas, lo que implica que la calidad, garantía y condiciones de venta deben ser las mismas que en cualquier otra época del año. Los artículos en rebajas deben estar claramente etiquetados con el precio anterior y el nuevo, y aquellos que tengan defectos deben ser identificados como saldos.
Conservar el ticket de compra sigue siendo una obligación, y las formas de pago no deben variar. Es esencial prestar atención a las políticas de cambios, ya que algunos comercios pueden alterarlas durante este periodo. Además, si se presenta algún inconveniente, los consumidores tienen el derecho de reclamar, lo cual sigue siendo aplicable durante las rebajas.
La llegada de la «cuesta de enero» es un desafío para muchos hogares, que se ven obligados a ajustar sus gastos tras las festividades. La clave para sobrellevar esta etapa radica en una buena planificación financiera. Elaborar un presupuesto familiar que contemple gastos fijos y variables ayuda a tener una visión más clara de la situación económica del hogar.
Es recomendable reducir aquellos gastos que no sean esenciales y llevar un control más estricto del consumo de suministros como luz, agua y gas. Optar por pagar en efectivo, en lugar de utilizar tarjetas de crédito, puede ser una estrategia efectiva para evitar compras impulsivas y mantener un mejor control sobre el dinero.
Planificar la cesta de la compra, comparar precios y utilizar herramientas en Internet para localizar mejores ofertas son medidas que también pueden contribuir a minimizar los gastos. Además, inculcar en toda la familia, incluidos los más jóvenes, hábitos de ahorro puede ayudar a establecer una conciencia económica que no solo alivie las tensiones de enero, sino que refuerce la estabilidad financiera a lo largo del año.




























































































