La Asociación de Jugadores de Tenis Profesionales (PTPA), creada en 2020 y liderada por Novak Djokovic y el canadiense Vasek Pospisil, busca revolucionar el mundo del tenis. Esta iniciativa surgió como respuesta a lo que sus miembros consideran un sistema monopolístico y abusivo establecido por las principales organizaciones del deporte, como la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y la Asociación de Mujeres Tenistas (WTA). A través de la PTPA, Djokovic y su equipo intentan desafiar a estas entidades que, según ellos, operan como un cártel.
En este contexto, la PTPA ha destacado varios problemas estructurales que afectan a los tenistas. Entre sus acusaciones, se incluyen prácticas anticompetitivas y la fijación de premios económicos, que limitan las ganancias de los jugadores. La organización sostiene que estos problemas contribuyen a un sistema que ignora el bienestar de los atletas y que impone un calendario insostenible que los jugadores deben cumplir. La situación ha llevado a la PTPA a tomar medidas legales contra la ATP, WTA, ITF y ITIA.
El pasado 5 de enero, Djokovic anunció su decisión de dejar la PTPA, una medida inesperada para muchos. El tenista serbio expresó que tenía preocupaciones continuas sobre la dirección del sindicato y su transparencia. En su comunicado, destacó que aunque estaba orgulloso de la fundación de la PTPA, sus valores y enfoque ya no coincidían con los de la organización. Este cambio ha suscitado críticas, ya que algunos consideran que su postura es contradictoria, dado que ha sido uno de los beneficiarios más destacados del sistema que ahora critica.
A pesar de la salida de Djokovic, la PTPA sigue adelante con sus objetivos. La organización está trabajando en la creación de un nuevo circuito internacional de tenis, conocido como Future Tennis, inspirado en el modelo del LIV Golf. Este nuevo circuito tiene como meta conseguir fondos de inversión que asciendan a 1.000 millones de dólares para ofrecer premios más elevados a los jugadores, independientemente de la cantidad de torneos en los que participen.
El plan de la PTPA también incluye la intención de aumentar la compensación económica de los jugadores en un 50% y garantizar que tanto mujeres como hombres reciban la misma cantidad de premios. Si se logra recaudar el capital necesario, esto podría llevar a una transformación significativa en el deporte, aunque también podría intensificar las tensiones existentes entre los organismos reguladores y los tenistas que buscan nuevas representaciones.
El futuro del tenis se presenta incierto, ya que este conflicto podría dar lugar a un escenario similar al que vive el golf. La guerra entre la PTPA y las instituciones tradicionales podría marcar un cambio en cómo se gestionan los torneos y se distribuyen los premios. Con Djokovic fuera de la batalla, el desafío ahora recae sobre otros tenistas que deben decidir a quién seguir. En este contexto, la figura del serbio, quien inició la lucha, sigue siendo relevante, y su influencia podría tener repercusiones duraderas en el deporte.































































































