El histórico bar Pagoeta, ubicado en Urretxu, cerró sus puertas el pasado domingo, marcando el fin de una era. Este establecimiento, que fue fundado hace aproximadamente 50 años por la pareja formada por Marina y Uli, ha sido un punto de encuentro en la localidad. Durante más de una década, Jesús Esteban Ruiz Muti se encargó de la gestión del bar, hasta que hace 33 años, Jesús Telleria Tiki asumió el mando. Anteriormente, Telleria había trabajado como camarero con Muti y, a lo largo de este tiempo, ha tenido dos socios, primero Gorospe y posteriormente Mariaje Etxaniz.
Con una trayectoria de 44 años en el Pagoeta, Telleria ha sido testigo de los momentos más vibrantes del barrio de las estaciones, donde el bar era conocido como «el barrio del dólar». “Recibíamos clientes de todas las edades, desde trabajadores que venían a disfrutar de un café entre semana hasta jóvenes que acudían los fines de semana, especialmente durante los años de la discoteca Golden. Provenían de localidades como Bizkaia, Bergara, Antzuola, Oñati y Azkoitia”, rememora Telleria. El bar también ofrecía una variada selección de pintxos y bocadillos, y sus horarios eran amplios, cerrando a la 1:00 horas entre semana y alrededor de las 5:00 am los fines de semana.
La decisión de cerrar el bar ha sido agridulce para Telleria, quien ha forjado lazos significativos con sus clientes, a quienes considera más que simples consumidores. “El domingo, muchos vinieron a despedirse y se notaba la emoción en el ambiente. Nuestro marianito es muy apreciado, y todos querían disfrutar de un último trago”, compartió Telleria. Aunque sus clientes le han deseado lo mejor en esta nueva etapa, la tristeza por el cierre del bar es palpable en la comunidad.
El Pagoeta no solo ha sido un bar, sino un referente social en Urretxu, donde generaciones de vecinos han compartido momentos imborrables. La nostalgia se siente entre sus clientes habituales, quienes han encontrado en este lugar un sentido de pertenencia y camaradería. La trayectoria del bar refleja no solamente la historia de su propietario, sino también la evolución de la vida social en la localidad durante las últimas décadas.
La jubilación de Telleria abre un nuevo capítulo en su vida, aunque la huella del Pagoeta perdurará en la memoria colectiva del pueblo. La comunidad se enfrenta ahora a la realidad de un espacio que ha sido vital en el tejido social de Urretxu, y es probable que se busquen nuevas iniciativas que continúen con el legado de este emblemático bar. El cierre del Pagoeta invita a reflexionar sobre la importancia de los pequeños negocios en la vida comunitaria y su capacidad para generar lazos entre las personas.




























































































