La Comisión Federal de Electricidad (CFE), empresa pública mexicana, ha anunciado su intención de acceder a los mercados internacionales con el objetivo de obtener hasta 1.500 millones de dólares mediante la emisión de bonos. Según la agencia de calificación Moody’s Investors Service, esta iniciativa se dividirá en dos emisiones: una por valor de 1.000 millones de dólares en notas no amortizables con vencimiento en 2034 y otra por 500 millones de dólares en notas amortizables que se espera que maduren en 2051.
Los fondos recaudados se utilizarán principalmente para refinanciar bonos existentes que tienen un interés del 4,750% y vencen en 2027. Además, esta estrategia incluye una Oferta Pública de Adquisición que se enfoca en bonos en circulación con tasas de interés de 4,688%, 6,125% y 6,264%, con vencimientos en 2029, 2045 y 2052, respectivamente. Estas medidas son parte de un esfuerzo más amplio de la CFE para optimizar su estructura de deuda.
Adicionalmente, la CFE destinará parte de los recursos obtenidos de esta emisión a proyectos de infraestructura a través del programa de Proyectos de Inversión de Infraestructura Productiva con Registro Diferido en el Gasto Público (Pidiregas). Esta iniciativa busca impulsar el desarrollo de diferentes obras que mejorarán la capacidad operativa y la eficiencia del suministro eléctrico en el país.
La emisión de bonos ha recibido calificaciones de grado de inversión, reflejadas en notas ‘BBB-‘ por parte de Fitch Ratings, ‘BBB’ de S&P Global Ratings y ‘Baa2’ de Moody’s. Estas evaluaciones indican que la oferta es considerada segura por los inversores, lo que podría facilitar su colocación en el mercado. Este respaldo crediticio es crucial para asegurar la confianza de los inversores en un entorno financiero global competitivo.
Los coordinadores de esta emisión serán entidades financieras de renombre como BBVA, Bank of America, HSBC y JPMorgan, mientras que los agentes colocadores incluyen a Morgan Stanley, Santander y Scotiabank. Esta estructura de apoyo financiero es clave para garantizar el éxito de la operación, permitiendo a la CFE acceder a los recursos necesarios para llevar a cabo sus planes estratégicos.
Con este movimiento, la CFE busca no solo optimizar su deuda, sino también posicionarse de manera más competitiva en un sector energético en constante evolución. La capacidad de financiar proyectos de infraestructura es vital para el desarrollo sostenible y el crecimiento económico del país, convirtiéndose en una prioridad para la empresa estatal en los próximos años.





























































































