El Bidasoa ha logrado este miércoles su undécima victoria consecutiva en la Euskal Kopa, superando al Zarautz en un marcador final de 34-40 en Zumarraga. A pesar de que los anfitriones mantuvieron una ventaja en el primer tiempo, el equipo dirigido por Álex Mozas logró revertir la situación y sellar su triunfo en los últimos quince minutos del encuentro, celebrado en un pabellón que evocaba buenos recuerdos para el club, dado que fue inaugurado en 1986.
Amenabar Zarautz llegó al partido tras una victoria sobre el Tolosa CF por 36-34, mientras que el Bidasoa se había enfrentado previamente a su filial, a quien derrotó por 28-37. Este encuentro marcó la segunda vez consecutiva que ambas escuadras guipuzcoanas se encontraban en la final, después de que se enfrentaran en octubre, cuando el Bidasoa también salió victorioso en Hernani (27-37).
La final, que no fue retransmitida, se llevó a cabo en el pabellón Ispilla, donde el equipo zarauztarra mostró un primer tiempo fuerte, concluyendo 19-18 a su favor. Sin embargo, el Bidasoa dominó los últimos tramos del partido, ganando el cuarto final con un contundente 5-12, lo que les permitió alcanzar el resultado final de 34-40 a su favor.
En el encuentro, Aitor Zulaika destacó por el Zarautz con nueve goles, mientras que por el Bidasoa, Xavi Tuà y Dariel García anotaron seis tantos cada uno. A pesar de la presión del equipo local, que no pudo contar con Mikel Beristain, el Bidasoa supo reaccionar en los momentos críticos y consolidar su victoria. Durante el partido, se incorporaron a la plantilla juvenil a los jugadores Unai Barreto, Oihan Arruti, Eñaut Iragorri y el portero Unax Poignon.
Álex Mozas, tras el partido, declaró que esta victoria es «otra más en pretemporada de invierno» y, aunque no sea su objetivo principal, es fundamental para el equipo seguir acumulando victorias. El entrenador valoró el desafío que supuso el Zarautz, destacando sus capacidades ofensivas y la necesidad de mejorar en defensa, especialmente contra jugadores muy dinámicos y con buenas fintas.
El ambiente en Zumarraga contribuyó a que el evento fuera especial, tal y como manifestó Mozas, quien se mostró «encantado» de jugar en este pabellón que tiene una rica historia en el balonmano. El club había subrayado la importancia de este evento, recordando que el polideportivo Ispilla fue escenario de un partido inaugural en 1986, que tuvo lugar ante el histórico Metaloplastika Šabac.
Este encuentro también rememora la relación del balonmano con la localidad, donde, en un triangular junto al Atlético de Madrid, el legendario Veselin Vujovic firmó un precontrato con el club madrileño en la sala de lectura de la sociedad Auzokoak. A pesar de que dicho compromiso no se concretó, su carrera siguió en el FC Barcelona y otros equipos destacados del panorama internacional.
Con esta victoria, el Bidasoa no solo reafirma su dominio en la Euskal Kopa, sino que también añade un nuevo capítulo a su historia en un pabellón que simboliza tanto para la afición como para los deportistas. De esta manera, el club dorado continúa en la búsqueda de nuevas metas en esta temporada, mostrando un juego que combina la experiencia con la frescura de los jóvenes talentos.
A medida que avanza la temporada, será interesante observar cómo el Bidasoa gestiona sus próximos desafíos, manteniendo la moral alta y fortaleciendo su cohesión como equipo. La afición espera ansiosa nuevas hazañas de su equipo, que sigue siendo un referente en el balonmano guipuzcoano.






























































































