El 21 de enero se convierte en un día de reflexión en Donostia tras las festividades del Día de San Sebastián. Este año, la celebración dejó un balance positivo, como destacó el alcalde Jon Insausti, quien afirmó que “quedará marcada para la historia”.
Insausti describió la jornada como “especialmente emocionante, multitudinaria y ejemplar”. Para él, fue un día especialmente significativo, ya que estaba al frente del Ayuntamiento por primera vez en esta celebración. La afluencia de público fue tan masiva que el acceso a la plaza de la Constitución se cerró minutos antes del inicio de la Izada, impidiendo que muchas personas pudieran entrar. A pesar de la gran multitud, se desarrolló sin incidentes, lo que se considera un éxito de la organización.
El momento culmen de la Izada fue muy emotivo, destacando que este año se conmemoraban 100 años de la primera izad de la bandera en la plaza de la Constitución. Para conmemorar esta efeméride, el evento contó con la participación del Tambor de Oro, Xabier Anduaga, quien interpretó la Marcha de San Sebastián acompañado por el Orfeón Donostiarra, lo que añadió un toque especial a la celebración.
Por segundo año consecutivo, el evento pudo ser seguido desde una pantalla gigante instalada en el muelle, una decisión que el Ayuntamiento valora positivamente, ya que refuerza el carácter abierto y participativo de la fiesta.
Más de 22.000 donostiarras participaron en las 167 tamborradas de adultos, llenando de color los barrios de la ciudad. La Tamborrada Infantil también aportó alegría y fue celebrada bajo un clima “magnífico”. Insausti destacó la importancia de esta tradición, señalando que “la transmisión intergeneracional de esta tradición tan arraigada en la identidad donostiarra está garantizada”.
Un cierre emocionante
La Arriada finalizó el Día de San Sebastián con una plaza repleta de público que se unió en el canto de la Marcha de San Sebastián. La atmósfera fue de total entrega, y tras las campanadas, la multitud continuó celebrando con el himno de la Real Sociedad, incluso con la aparición de Txurdin, lo que añadió un momento de júbilo a la jornada.
La celebración de este año se desarrolló en un ambiente festivo, seguro y profundamente emotivo, dejando una sensación generalizada de orgullo y satisfacción entre los asistentes. Con la vista puesta en el futuro, el próximo año se conmemorará el centenario de la Tamborrada Infantil, lo que seguramente llevará a sus organizadores a planificar un programa de actos a la altura de la ocasión. La expectativa es que esta importante celebración continúe uniendo a generaciones y fortaleciendo la identidad cultural de Donostia.






























































































