El alcalde de Zumarraga, Mikel Serrano, convocó una reunión extraordinaria de la Junta de Portavoces el pasado lunes, con el objetivo de abordar las pintadas que aparecieron en contra de Josu Jon Imaz. Este encuentro se llevó a cabo para evaluar la situación y considerar una posible respuesta institucional por parte de los líderes políticos del Ayuntamiento.
La reunión, celebrada el miércoles 14 de enero, presentó un texto que fue valorado por los asistentes. Este documento recibió el apoyo de los grupos que conforman el gobierno local, en particular del PSE-EE y PNV.
El contenido de la declaración expresa: “Este Ayuntamiento, mediante su Junta de Portavoces, condena de manera rotunda las pintadas aparecidas este fin de semana contra Josu Jon Imaz, actual consejero delegado de Repsol. Este tipo de vandalismo y de ataques personales no son aceptables en una sociedad democrática y plural. La discrepancia no puede justificar el ataque, la intimidación o el desprecio hacia las personas, especialmente a través de acciones anónimas que solo promueven la confrontación y el deterioro de la convivencia. Desde este Ayuntamiento, defendemos el respeto y la libertad de pensamiento, así como la expresión democrática de las ideas como pilares fundamentales de la convivencia. Rechazamos cualquier forma de violencia, coacción o ataque a la dignidad personal, y reiteramos nuestro compromiso con una sociedad basada en el diálogo, la tolerancia y el respeto mutuo. Por todo ello, la Junta de Portavoces condena firmemente estos hechos, expresa su solidaridad con la persona afectada y hace un llamamiento a la ciudadanía para proteger el respeto y la convivencia democrática en Zumarraga”.
Durante el debate sobre la relevancia y el contenido de la propuesta, el grupo municipal EH Bildu anunció que no se unirá a la declaración presentada. Representantes de este grupo han señalado que, siguiendo su postura coherente en situaciones similares, no desean perpetuar esta «polémica desproporcionada».
Este incidente ha suscitado reacciones diversas en la comunidad política local. Las pintadas no solo han provocado la condena del alcalde y los partidos que respaldan la declaración, sino que también han generado un debate más amplio sobre la libertad de expresión y los límites del discurso político en la sociedad actual. A medida que avanza la discusión, será crucial observar cómo evoluciona el ambiente político en Zumarraga y si se toman medidas adicionales para fomentar el respeto entre los ciudadanos.



























































































