El Ayuntamiento de Arrasate ha puesto en marcha el primer paso del nuevo Sistema Tributario Progresivo, diseñado para ofrecer más ayudas y bonificaciones en función de los ingresos y el patrimonio. Esta iniciativa busca que “quien menos tiene, pague menos”, introduciendo por primera vez la capacidad económica como criterio en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) y las tasas del polideportivo. Según el Gobierno local, esto sienta las bases para una fiscalidad más justa y equitativa.
El concejal de Hacienda, Joseba Ezpeleta, considera que esta medida representa “un gran salto cualitativo” y marca un cambio en el modelo fiscal del municipio. Ezpeleta enfatiza que esta acción permitirá avanzar hacia una mayor progresividad en la tributación en los próximos años, beneficiando a las familias trabajadoras.
Con la implementación de este sistema, las bonificaciones ya no se otorgarán basándose en criterios generales, como la condición de estudiante, pensionista o persona con discapacidad. En lugar de eso, se evaluará la situación económica de cada hogar, considerando los ingresos y el patrimonio, utilizando datos de la declaración del IRPF y los límites de patrimonio bancario. Las solicitudes para acceder a estas bonificaciones ya están abiertas.
Solamente quienes demuestren una situación de necesidad económica podrán beneficiarse de estas disposiciones, mientras que aquellos que no cumplan con este requisito deberán abonar las tarifas ordinarias. “Como el resto de la ciudadanía”, señala Ezpeleta. En algunos casos específicos, como en familias monoparentales, víctimas de violencia de género o unidades familiares con miembros con discapacidad superior al 33%, se aplicarán deducciones adicionales.
Un diagnóstico socioeconómico realizado por el Consistorio en 2024 reveló que la renta personal media en Arrasate ascendía a 26.749 euros, con notables diferencias entre hombres, que alcanzaron una media de 31.751 euros, y mujeres, con 22.001 euros. Ezpeleta argumenta que estas disparidades deben ser reflejadas en la política fiscal municipal, que debe ser más progresiva.
El nuevo sistema no interferirá en las ayudas que se otorgan desde los Servicios Sociales, que seguirán siendo independientes y se destinarán a situaciones de vulnerabilidad extrema. Además, se introducirán incentivos fiscales para promover políticas que favorezcan el uso de energías renovables, el alquiler de viviendas, el establecimiento de nuevos comercios y la realización de proyectos de carácter social, cultural y artístico.
Para facilitar la comprensión de este nuevo modelo fiscal, el Ayuntamiento está distribuyendo un folleto informativo a todos los domicilios, donde se detalla el calendario fiscal con las fechas y modalidades de pago de los distintos impuestos. Este esfuerzo por parte del Consistorio busca asegurar que la ciudadanía esté bien informed y pueda beneficiarse adecuadamente de las nuevas medidas fiscales.




























































































