El Gobierno Vasco ha anunciado que en la nómina de este mes de enero se incluirá una subida salarial del 2,5 % para los trabajadores de la Administración General de Euskadi. Esta medida responde a un retraso en el abono de los aumentos correspondientes al ejercicio 2025, que fueron aprobados por el Consejo de Gobierno Vasco en una reunión celebrada el martes. Este incremento salarial se equipara al porcentaje establecido para la administración del Estado, lo que garantiza una uniformidad en las condiciones laborales.
La portavoz del Gobierno Vasco, consejera María Ubarretxena, ha detallado que, además de este ajuste, se realizará un incremento adicional del 1,5 % en la nómina de febrero, correspondiente a las retribuciones del año 2026. Esta acción refleja el compromiso del Ejecutivo por mantener y mejorar las condiciones de trabajo de sus empleados.
La decisión de aplicar estos aumentos salariales se enmarca dentro de un contexto más amplio de políticas laborales que buscan ajustar y equiparar los sueldos en la administración pública. Este tipo de medidas son fundamentales para asegurar la motivación y el bienestar de los empleados públicos, además de contribuir a la estabilidad del sector. La subida salarial no solo es un reconocimiento a la labor de los trabajadores, sino también una estrategia para retener talento en un ámbito donde la competencia por profesionales cualificados es cada vez más intensa.
Con estos ajustes, el Gobierno Vasco reafirma su compromiso de adecuar los salarios a las condiciones económicas actuales, y responder a las demandas de los sindicatos y organizaciones laborales que han insistido en la necesidad de modernizar y equiparar las condiciones laborales dentro de la administración. La implementación de estas medidas se espera que tenga un impacto positivo en la moral del trabajo y en la percepción que los empleados tienen sobre su situación laboral.
A medida que se avanza en la ejecución de estos incrementos, será crucial observar cómo los trabajadores de la administración pública perciben estos cambios, así como las repercusiones que tendrán en el clima laboral en general. Así, la administración pretende no solo cumplir con las expectativas salariales, sino también fomentar un ambiente de trabajo más positivo y eficiente.






























































































