El frontón de la ikastola de Elgoibar se llenó de aficionados en la jornada final del Torneo San Antón de pelota, organizado por Lagunak Pilota Eskola. Este evento atrajo a un gran número de seguidores que disfrutaron de emocionantes partidos y momentos destacados de buen juego, demostrando la pasión que despierta este deporte en la localidad.
El ambiente festivo ayudó a mitigar el frío característico de esta época del año, algo que los asistentes conocen bien, ya que Lagunak lleva organizando este torneo durante más de 30 años. La calidad de los partidos ofrecidos por los pelotaris contribuyó a que la velada fuera aún más memorable.
La jornada comenzó con la gran final femenina del cuatro y medio, enfrentando a Goiuri Zabaleta y Laia Salsamendi. Zabaleta, quien había conquistado la txapela el año anterior, volvió a brillar al derrotar a Salsamendi por un ajustado 22-19, reafirmando su posición en la élite del deporte.
Posteriormente, tuvo lugar el encuentro de la categoría de promesas, un momento muy esperado por los seguidores locales, ya que uno de los protagonistas era el pelotari de la casa, Iker Izagirre. Sin embargo, la esperanza de ver a Izagirre salir victorioso se desvaneció, ya que él y su compañero Ormaetxea no lograron superar a Ramírez y Okiñena, quienes se llevaron el triunfo por 18-22.
El cierre del evento se produjo con la final sénior, en la que Murua y Bernaola se impusieron a Apezetxea y Balerdi por 15-22. Este partido fue especialmente emocionante y estuvo marcado por momentos de gran espectacularidad. Además, se trató de la despedida de Beñat Apezetxea del ámbito amateur, tras haber firmado recientemente con Aspe.
Vale la pena mencionar que su compañero en la semifinal, Unax Landa, también ha decidido dar el salto al ámbito profesional, integrándose en las filas de Baiko. A diferencia de Apezetxea, Landa no pudo competir por la txapela, ocupando su lugar en la alineación Balerdi, un pelotari de Antzuola.
La jornada no solo fue un espectáculo deportivo, sino que también tuvo un componente de concienciación social. La dislexia estuvo presente en esta edición, ya que el fin de semana anterior, los pelotaris habían utilizado muñequeras de colores para visibilizar esta condición, que afecta la lectura y escritura. En esta ocasión, los protagonistas de las finales lucieron camisetas de Dislegi, una asociación dedicada a trabajar por la inclusión de personas con dislexia.
Antes de que comenzara la final de promesas, dos representantes de la asociación tomaron la palabra para explicar al público presente qué es la dislexia y cómo pueden contribuir a la labor que lleva a cabo Dislegi. Esta iniciativa busca reducir el impacto social y académico de este trastorno del aprendizaje, lo que demuestra el compromiso de la comunidad no solo con el deporte, sino también con causas sociales importantes.
El evento concluyó con una atmósfera de camaradería y celebración, dejando claro que el Torneo San Antón es mucho más que una competición; es una fiesta que une a la comunidad en torno a la pelota vasca. Los asistentes se marcharon con el deseo de volver el próximo año para vivir nuevamente esta experiencia que, sin duda, seguirá siendo un referente en el calendario deportivo de Elgoibar.




























































































