El futuro de Talgo se encuentra en un punto crítico, a la espera de la reunión que se llevará a cabo este martes entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el lehendakari Imanol Pradales. Fuentes cercanas a la preparación de esta comisión bilateral anticipan que se espera “un avance significativo” en el proceso de entrada del consorcio vasco, liderado por el empresario José Antonio Jainaga, en el fabricante de trenes, donde poseen un 29,7% de las acciones.
Para facilitar esta entrada, el Gobierno Vasco contempla el respaldo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que podría comprometer hasta 75 millones de euros en forma de crédito participativo convertible en acciones a medio plazo y probablemente adquiriendo una participación directa en Talgo. Este movimiento está orientado a fortalecer el balance financiero de la empresa, lo que facilitaría a los bancos la refinanciación de su deuda y allanaría el camino para la participación del capital vasco.
Los detalles de este apoyo estatal podrían hacerse oficiales tras el encuentro entre Sánchez y Pradales, donde la situación de Talgo será uno de los puntos clave dentro de un orden del día que también incluye la transferencia de un primer paquete de gestión de la Seguridad Social, solicitada por el Gobierno vasco y el PNV. Este encuentro se produce en un contexto en el que el Ejecutivo de Sánchez necesita apoyos en el Congreso, especialmente tras recientes tensiones relacionadas con el caso Cerdán.
La acción de Talgo cerró ayer a un precio de 2,90 euros, cerca de su mínimo histórico de 2,47 euros alcanzado en octubre de 2022, lo que refleja la desconfianza del mercado respecto a la revitalización de la compañía. Algunos analistas sugieren que su valor real podría situarse entre los 3,00 y 3,90 euros por acción, mientras que otras valoraciones apuntan a un precio objetivo medio de 3,55 euros, lo que indica la incertidumbre existente en torno a su cartera de contratos y la capacidad de producción de la compañía.
Desde el Ejecutivo vasco, se ha subrayado el esfuerzo por implicar a inversores locales al frente de Talgo, que cuenta con 700 empleados en su planta de Rivabellosa y 500 en el centro de producción de Las Matas, en Madrid. La semana pasada, el Gobierno vasco logró reunir otros 75 millones de euros entre inversores del consorcio y privados para mejorar el balance financiero de la firma. La posibilidad de que la SEPI aporte otros 75 millones es crucial para que los bancos, como Santander, Caixabank y BBVA, puedan refinanciar los 400 millones de euros de deuda de Talgo y facilitar la entrada de Jainaga y sus socios.
La actual situación financiera de Talgo es compleja y ha suscitado preocupaciones sobre la viabilidad del traspaso del 29,7% del capital de la compañía. Esta participación pertenece a la instrumental Pegaso y su posible cambio de control ha sido objeto de debate, especialmente a la luz de la negativa de los bancos a refinanciar la deuda sin un fortalecimiento del balance. En el pasado, el consorcio húngaro Ganz Mavag había propuesto una oferta de compra que fue vetada por el Gobierno central por razones de seguridad nacional, lo que ha llevado a la situación actual.
El Gobierno Vasco ha enfatizado en múltiples ocasiones la importancia de Talgo para la economía española, especialmente por su tecnología única que podría acelerar el proceso de liberalización de la alta velocidad en diversas regiones. Además, se espera que la innovación de Talgo juegue un papel clave en la reconstrucción de las comunicaciones en Ucrania y en la conexión de fronteras ferroviarias en Europa del Este.
A pesar de las incertidumbres geopolíticas y económicas, la oferta de Jainaga sigue en pie, y la reciente inyección de capital es una clara indicación de su compromiso con el futuro de Talgo. La presión sobre la empresa es considerable, pero la determinación de los actores implicados en la operación augura un camino complicado pero no imposible hacia la estabilidad.
En definitiva, la reunión entre Sánchez y Pradales se presenta como un momento decisivo para Talgo y el sector ferroviario vasco. La atención del ámbito empresarial y político está centrada en el resultado de este encuentro, que podría marcar el rumbo de una de las compañías más emblemáticas de la industria española.






























































































