Un hombre de origen argelino ha sido condenado a dos años y 4 meses de prisión por un asalto violento a una vivienda en Andoain, Gipuzkoa. La sentencia fue dictada por un juez después de un juicio rápido, dado que el delito ocurrió en la mañana del Año Nuevo. Durante este proceso, el acusado se mantendrá en prisión, mientras que su presunto cómplice ha visto suspendida la pena de 15 meses de cárcel tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía.
La pareja agredida, que sufrió una considerable paliza, ha expresado su descontento con la condena impuesta. A pesar de su insatisfacción, han decidido no recurrir la decisión judicial. La mujer, que fue víctima del asalto, ha comentado: “El problema es que en el atestado de la Ertzaintza pone agresión brutal, y no intento de asesinato. Ya le han impuesto la pena máxima, por lo que si recurrimos sólo vamos a gastar dinero, tiempo y salud.” Su situación emocional se ha visto gravemente afectada, mencionando que desde el día del asalto ha tenido que recurrir a medicación, experimentando insomnio y falta de apetito. Además, ha revelado que sienten un intenso miedo, sobre todo por la posibilidad de que el agresor pueda salir en poco tiempo por buen comportamiento.
La pareja no comprende la actuación de la Fiscalía en este caso, sintiéndose desprotegidos a lo largo del proceso judicial. También han mostrado su rechazo hacia el hecho de que el condenado sólo deba indemnizarlos con 500 euros por los daños ocasionados en su hogar. “Él está en la cárcel, cobra un dinero, está calentito y come gratis. Yo paso del dinero, es el miedo, nos sentimos indefensos y vendidos. ¿Tendríamos que haber muerto?” Esta pregunta refleja la angustia que les ha dejado el suceso, cuyas heridas, tanto físicas como psicológicas, todavía están muy presentes.
En el contexto de Gipuzkoa, este tipo de incidentes pone de relieve la creciente preocupación de la ciudadanía sobre la seguridad en sus hogares. Las autoridades locales han enfatizado la importancia de la vigilancia y la prevención del crimen, sin embargo, casos como este generan un impacto significativo en la percepción de seguridad de la población. La espera de justicia y el deseo de protección son temas que inevitablemente marcan la agenda social y política en la región.
El proceso judicial en España permite que los acusados sean juzgados rápidamente en ciertos casos, como sucedió en esta ocasión, pero la reacción de las víctimas es un recordatorio de que la justicia va más allá de las sentencias. La comunidad en general sigue necesitando un apoyo que aborde no solo las consecuencias legales de tales agresiones, sino también la atención psicológica y emocional para aquellos que han sido víctimas de la violencia.





























































































