El nuevo alcalde de Donostia, Jon Insausti, ha asumido su cargo con una mezcla de orgullo e ilusión, destacando la importancia de la ambición y la humildad en su gestión. En sus primeros días, ha recibido el apoyo de ciudadanos de diversas ideologías, lo que considera un aspecto positivo para su mandato. Insausti afirma que su enfoque se basa en escuchar activamente a la oposición y a la ciudadanía, valorando las propuestas que estos pueden ofrecer para mejorar la ciudad.
En su búsqueda de colaboración, ha mantenido encuentros con diferentes consejeros y el lehendakari. Durante estas reuniones, Insausti ha solicitado a las instituciones que identifiquen proyectos significativos para Donostia, haciendo hincapié en temas cruciales como la vivienda, la seguridad y el desarrollo económico. La necesidad de una colaboración efectiva es evidente, ya que considera que sin la unión de los diferentes niveles de gobierno, el progreso de la ciudad se verá afectado.
Uno de los retos más destacados que enfrenta Insausti es la crisis de la vivienda, un tema que afecta especialmente a las generaciones más jóvenes. Ha recalcado que es esencial abordar esta problemática con seriedad y sin complejos, buscando alianzas para ofrecer soluciones efectivas. La construcción de vivienda es una prioridad, y ha señalado que el trabajo conjunto con el Gobierno Vasco puede acelerar y mejorar este proceso, argumentando que «construyen más vivienda cuatro manos que dos».
Insausti ha expresado su deseo de innovar en la gestión del espacio urbano. Propone no solo construir nuevas viviendas, sino también regenerar áreas ya urbanizadas, aprovechando la oportunidad que ofrecen locales comerciales vacíos para transformarlos en residencias. Esto se puede lograr mediante incentivos fiscales y la reevaluación del uso de ciertos espacios en la ciudad. La recuperación de viviendas turísticas también se plantea como una opción viable para aumentar la oferta de vivienda disponible.
Con miras al futuro, Insausti ha establecido la meta de ofrecer 10.000 viviendas para el año 2033. Este ambicioso objetivo busca no solo resolver la emergencia habitacional, sino también marcar un ritmo de trabajo efectivo dentro del Ayuntamiento. La regeneración urbana se convierte, así, en una estrategia clave para revitalizar la ciudad y ofrecer nuevas opciones a los donostiarras.
El alcalde no solo ha hablado de vivienda, sino también de movilidad. La mejora en el transporte público es esencial para conectar los nuevos desarrollos con el resto de la ciudad. En este sentido, la llegada del Topo se considera una revolución que facilitará la movilidad de los ciudadanos. Esto permitirá que, por ejemplo, un joven de Altza pueda llegar a la universidad en un tiempo significativamente menor que el actual, mejorando así la calidad de vida en Donostia.
Frente al fenómeno del turismo, Insausti ha adoptado un enfoque proactivo, reconociendo que Donostia debe prepararse para gestionar el impacto del turismo en la ciudad. Propone medidas como la regulación de nuevos hoteles y la implementación de un impuesto turístico, con el fin de salvaguardar la calidad de vida de los residentes. La planificación urbana será crucial para determinar cómo se desarrollará la ciudad en los próximos años.
Finalmente, Insausti se muestra comprometido con la normalización del euskera en la vida cotidiana y en la administración. Asegura que el Ayuntamiento seguirá trabajando para que los ciudadanos puedan interactuar en su lengua preferida, ya sea en euskera o castellano, reafirmando el compromiso del consistorio con la diversidad cultural de Donostia.
En resumen, el nuevo alcalde se enfrenta a una serie de retos significativos que requieren un enfoque renovado y colaborativo. Su visión de fortalecer alianzas con otras instituciones y su compromiso con los problemas más acuciantes de la ciudad son elementos que marcarán su gestión y, sin duda, tendrán un impacto notable en el futuro de Donostia.





























































































