El líder del PSOE gallego, José Ramón Gómez Besteiro, ha decidido pintar sus uñas de color celeste en un acto de solidaridad con el futbolista Borja Iglesias, quien fue objeto de insultos homófobos tras el último partido de Liga que disputó con el Celta en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla. Este gesto busca visibilizar el rechazo a la intolerancia en el ámbito deportivo.
En un mensaje compartido en redes sociales, Besteiro afirmó: “Las uñas pintadas no agreden. No insultan. Lo que agrede es el odio, lo que insulta es la intolerancia. Frente a los ataques, más respeto. Frente a la impunidad de quien se cree con derecho a señalar e insultar, más solidaridad. Listo para apoyar al Celta y a Borja Iglesias este domingo”.
La iniciativa de las peñas del Celta ha sido un llamado a los aficionados para que acudan al encuentro del equipo contra el Rayo, llevando las uñas pintadas como símbolo de apoyo a Iglesias. Esta campaña se enmarca en un contexto donde la discriminación y los ataques verbales han cobrado protagonismo en el deporte.
Borja Iglesias, quien se ha visto en la mira de numerosos comentarios ofensivos, respondió con ironía a los ataques que recibió. En su reacción, subrayó la normalidad de la situación con la frase: “Qué raro, si esto en el fútbol no pasa nunca”, refiriéndose a los gritos de aficionados rivales que lo señalaron durante el partido.
No es la primera ocasión en la que el futbolista enfrenta este tipo de ataques. En abril, tras un partido donde realizó una destacada actuación frente al FC Barcelona (4-3), Iglesias denunció la existencia de insultos racistas y homófobos en los estadios, señalando que la falta de respeto en la sociedad es un problema persistente. En ese momento, se hizo eco de comentarios despectivos dirigidos hacia él en redes sociales, instando a una reflexión sobre la situación actual.
Este episodio ha reavivado el debate sobre la necesidad de erradicar la homofobia y el racismo en el deporte, así como en la sociedad en general. La acción de Gómez Besteiro y el apoyo de las peñas del Celta son pasos hacia la creación de un ambiente más inclusivo y respetuoso, tanto en las gradas como en el campo de juego. La comunidad futbolística se enfrenta a un reto importante: transformar la cultura del fútbol para que sea un reflejo de tolerancia y respeto, no solo entre los jugadores, sino también entre los aficionados.





























































































