Con tan solo 31 años, la donostiarra Marta Arriaga ha logrado dar un giro significativo a su vida profesional al fundar su propio estudio de pilates, Valans Pilates Studio. Tras formarse en Comunicación y trabajar en este ámbito, Marta se dio cuenta de que no encontraba su verdadera vocación, lo que la llevó a reorientar su carrera hacia el mundo de la salud. Descubrió en el pilates no solo una pasión, sino una forma de entender el bienestar a través de la conciencia corporal y la cercanía con las personas.
Después de varios años de experiencia laboral en Madrid y una formación continua, Marta dio un valiente paso el pasado 8 de septiembre al abrir su centro en el bajo del número 2 de la calle Antonio Gaztañeta. Como fundadora y única instructora, Marta ha creado un ambiente íntimo y acogedor donde sus alumnos pueden desconectar de la rutina. “No se trata solo de acudir a clase y marcharse, sino de disfrutar de un ambiente tranquilo y armonioso”, señala la joven emprendedora.
La motivación que impulsó a Marta a abrir un centro de pilates fue el deseo de trabajar por cuenta propia y regresar a su ciudad natal. “Me formé en pilates y trabajé en diferentes centros de Madrid, lo que me permitió crecer profesional y personalmente. Siempre supe que quería volver a Donostia y, tras doce años, sentí que era el momento adecuado para dar el paso y emprender”, explica. Aunque el proceso de apertura no fue inmediato, ya que transcurrió cerca de un año y medio desde su regreso hasta la inauguración, Marta se siente satisfecha con su decisión.
Los desafíos que enfrentó al iniciar este proyecto fueron principalmente la incertidumbre y el miedo. “El reto principal ha sido afrontar mis propias inseguridades. A partir de ahí surgen las dificultades propias de emprender: la inestabilidad económica, la burocracia y demás”, destaca. Estos miedos y la presión que conlleva abrir un nuevo negocio han sido parte del proceso, aunque Marta ha aprendido a enfrentarse a ellos paso a paso.
La filosofía detrás de Valans Pilates Studio es crear un espacio donde las personas se sientan cómodas y puedan desconectar de sus problemas diarios. “No quiero que sea solo venir, dar la clase y marcharse; deseo crear una comunidad”, indica Marta. Para ella, es fundamental que exista una buena relación entre los alumnos y que se genere una atmósfera relajada y acogedora, además de ofrecer clases de calidad.
La diferencia de Valans con otros centros de pilates en Donostia radica en la calidad de sus clases y el ambiente cercano que intenta fomentar. “Hay muy buenos profesionales en la ciudad, pero busco que mis clases sean de calidad y que exista una relación bonita y cercana entre todos”, manifiesta Marta. Así, su objetivo es crear un ambiente cálido que invite a los alumnos a regresar.
Entre los beneficios que los asistentes suelen notar tras practicar pilates, Marta destaca el control y la conciencia corporal. “Aprenden a escuchar su propio cuerpo y a trabajar zonas clave como la abdominal y pélvica, lo que mejora la fuerza, la postura y el bienestar general”, explica. La edad de sus alumnos varía, siendo la franja más común entre 30 y 60 años, aunque cada vez más hombres se animan a participar en estas clases.
Las clases están organizadas por niveles, lo que permite adaptarse a las necesidades de cada alumno. “Realizo una prueba para valorar la condición física y posibles limitaciones de cada nueva persona que se inscribe. Trabajo con grupos reducidos de seis, lo que me permite prestar atención cercana a cada alumno”, explica. Las sesiones tienen una duración de 50 minutos, y aunque no son individualizadas, el enfoque es personal gracias al reducido número de participantes.
En cuanto a la promoción de su estudio, Marta ha utilizado principalmente las redes sociales y el boca a boca. “Las redes sociales son un gran escaparate y el alcance es enorme. Mucha gente se ha puesto en contacto conmigo a través de Instagram”, explica, refiriéndose a su cuenta @valancestudio_.
Desde su apertura, la respuesta de la comunidad ha sido positiva. “Estoy muy satisfecha. La respuesta ha sido muy buena y los clientes están contentos, lo que me reafirma en que he tomado el camino adecuado”, afirma Marta. Mirando hacia el futuro, su principal objetivo es construir una buena comunidad en Valans y seguir disfrutando de su trabajo. “No tengo una gran ambición de abrir más centros; quiero seguir mejorando y ofreciendo el mejor servicio posible”, concluye.






























































































