La Real Sociedad continúa generando titulares en los tribunales, esta vez en un caso que ha sorprendido a muchos seguidores. Se trata de la situación de Amaya Zabarte, quien resultó gravemente herida durante un incidente previo al partido contra el PSG. A pesar de la gravedad del caso, el club ha permanecido en silencio y no ha ofrecido apoyo a la aficionada lesionada. El pasado viernes, el jugador brasileño Vinicius compareció por videoconferencia ante el juez desde Madrid, en un proceso que ha dejado mucho de qué hablar.
Los hechos en cuestión ocurrieron el 26 de febrero de 2025, durante la ida de las semifinales de la Copa del Rey entre la Real y el Real Madrid. En ese encuentro, a raíz de un tiro libre en su contra, dos individuos desde la grada Aitor Zabaleta insultaron a Vinicius, lo que ha desencadenado una serie de eventos legales. En la sala del tribunal se encontraban tanto la defensa de los acusados como los representantes legales de la Liga de Fútbol Profesional, quienes habían presentado la denuncia.
Durante la vista, el juez realizó varias preguntas al jugador, quien aclaró que no escuchó ni vio a los dos jóvenes en ese momento. Sin embargo, Vinicius relató que se enteró de lo sucedido en el vestuario, donde le mostraron un vídeo que supuestamente mostraba a uno de los acusados haciendo gestos de mono mientras el otro lo insultaba. Este testimonio ha sido fundamental en el desarrollo del caso.
Los abogados de la defensa intentaron cuestionar la credibilidad del testimonio de Vinicius, sugiriendo que no había pruebas audibles de los insultos. Plantearon la posibilidad de que las palabras que él escuchó no fueran las que se le atribuyen y que, en realidad, lo que se le decía era «balón de playa». Además, se discutió si Vinicius había sentido algún impacto emocional por lo ocurrido, ya que para demostrar un delito de odio es necesario que exista un trato discriminatorio y que la víctima se sienta afectada.
En este contexto, también se hizo notar la ausencia del abogado de la Real Sociedad, quien no hizo preguntas durante la declaración de Vinicius. Este hecho ha suscitado críticas, ya que se esperaba un mayor interés por parte del club en un caso que ha estado abierto durante más de dos años y que involucra a una aficionada que casi pierde la vida. Aunque el presidente Aperribay condenó lo sucedido en una junta reciente, su compromiso con la causa de Amaya Zabarte ha sido cuestionado, especialmente porque la familia de la afectada no ha recibido ninguna comunicación del club desde entonces.
Además, se ha planteado la posibilidad de convocar a un perito logopeda para analizar con más detalle lo que se dijo en el estadio. Esto podría influir en el enfoque del caso, ya que la defensa sugiere que el tipo de delito podría ser rebajado de odio a una infracción contra la integridad moral, lo que conllevaría menores penalizaciones para los acusados. En el fondo, este proceso revela una serie de tensiones y expectativas en el ámbito del fútbol y la sociedad.
A medida que avanza el caso, queda por ver cómo se desarrollarán los acontecimientos. La falta de acción y apoyo por parte de la Real Sociedad en relación a Amaya Zabarte ha dejado entrever una desconexión que podría tener repercusiones más amplias. Los aficionados y la comunidad en general siguen atentos a lo que suceda, no solo por el futuro de los acusados, sino también por el impacto que toda esta situación ha tenido en la percepción del fútbol y la responsabilidad social que conlleva.





























































































