El consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno de Lakua, Denis Itxaso, llevó a cabo una visita a una nueva promoción de 109 viviendas de protección oficial (VPO) que se está finalizando en el barrio de Txomin Enea, en Donostia. Este proyecto, que se encuentra en su fase final de construcción, tiene previsto entregar los inmuebles a los adjudicatarios en septiembre, tal como se comunicó en una asamblea celebrada el pasado 25 de marzo.
Durante la visita, Itxaso enfatizó el carácter innovador de esta iniciativa, afirmando que «se trata del primero» en la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAV), lo que representa un cambio significativo en las políticas de vivienda en la región.
El proyecto se define como un modelo pionero de colaboración social, ya que la cesión de uso preserva la titularidad pública del suelo, ampliando el acceso a la vivienda y evitando la especulación inmobiliaria. El consejero subrayó la intención de extender esta fórmula y fortalecer las estructuras cooperativas, muy arraigadas en Euskadi.
La inversión total para esta promoción asciende a 14,2 millones de euros, y ha sido realizada bajo un contrato de «llave en mano», lo que asegura el control económico del proyecto sin desviaciones en el presupuesto. Las obras, que comenzaron el 26 de enero de 2024, son ejecutadas por la empresa Obras Especiales. Este complejo incluirá, además de las 109 viviendas, 122 plazas de garaje, 109 trasteros y cinco locales comerciales en la planta baja.
Itxaso aprovechó la ocasión para solicitar a la cooperativa Bizikide que apoyen la difusión de este modelo a través de charlas planificadas en Euskadi, con el objetivo de convertir este proyecto en un referente. Según el consejero, es vital que esta experiencia sirva como base para impulsar nuevas iniciativas en el futuro.
Este proyecto es la primera experiencia en la CAV de vivienda protegida en régimen de cesión de uso, un sistema innovador promovido por el Gobierno Vasco. Este modelo implica la cesión del derecho de superficie de un terreno público a una cooperativa durante un periodo de 75 años, lo que mantiene la propiedad pública a largo plazo, mientras que la cooperativa se encarga de la promoción, construcción y gestión del edificio.
En términos prácticos, este sistema establece una relación diferente entre los usuarios y la vivienda. Los miembros de la cooperativa no adquieren la propiedad de las viviendas ni tienen un contrato de alquiler convencional; en su lugar, tienen acceso a un derecho de uso indefinido mientras permanezcan en la cooperativa, abonando una cuota mensual. Esta estructura no solo fortalece la estabilidad residencial, sino que también promueve la implicación activa de los usuarios en la gestión de sus hogares, contribuyendo a limitar la especulación asociada al mercado inmobiliario. Itxaso destacó que «estamos ante un modelo que combina seguridad, asequibilidad y participación, y que puede convertirse en un referente para futuros desarrollos de vivienda protegida en Euskadi».
La cooperativa Bizikide S. Coop. está compuesta por 109 socios que han estado involucrados en el desarrollo del proyecto desde sus inicios. Cada socio realizó una aportación económica inicial promedio de 35.000 euros como capital social, sin requerir desembolsos adicionales durante la construcción. Una vez finalizadas las obras y tras obtener la calificación definitiva de VPO y la licencia de primera ocupación, los socios accederán a sus viviendas mediante una escritura de cesión de uso y comenzarán a pagar una cuota mensual de alrededor de 750 euros.
Esta cuota abarca el uso de la vivienda y todos los costos asociados al funcionamiento del edificio, incluyendo los gastos de mantenimiento de las áreas comunes, la amortización y el pago de intereses del préstamo que financió la construcción, así como una contribución al fondo de reserva para preservar el inmueble a lo largo del tiempo. El modelo también incluye un componente de gestión democrática, ya que la cooperativa celebrará anualmente su asamblea ordinaria en la que todos los socios participarán en la toma de decisiones, lo que refuerza la corresponsabilidad en la gestión del proyecto.
En conclusión, esta iniciativa en Txomin Enea no solo representa un avance en la oferta de viviendas protegidas, sino que también establece un nuevo precedente para el acceso a la vivienda en Euskadi, sentando las bases para futuros desarrollos que podrían transformar el panorama habitacional en la región.



























































































