La escritora argentina Samanta Schweblin ha sido galardonada con el I Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana, que cuenta con un premio de un millón de euros, gracias a su obra de relatos titulada ‘El buen mal’, publicada por Seix Barral. La presidenta del jurado, Rosa Montero, hizo el anuncio en una ceremonia que tuvo lugar en el Museu Marítim de Barcelona.
Entre los finalistas del premio, quienes recibirán 30.000 euros cada uno, se encuentran Héctor Abad Faciolince con ‘Ahora y en la hora’ de Alfaguara, Nona Fernández por ‘Marciano’ de Random House, Marcos Giralt Torrente con ‘Los ilusionistas’ de Anagrama, y Enrique Vila-Matas con ‘Canon de cámara oscura’ de Seix Barral.
Al recibir el premio, Schweblin expresó su agradecimiento al jurado y a los lectores, haciendo hincapié en que espera que este galardón sirva como un reconocimiento y una declaración de intenciones en favor del cuento. Asimismo, señaló la importancia de la literatura en tiempos difíciles, afirmando que es esencial que siga siendo una contrafuerza en un mundo que parece desmoronarse.
La autora enfatizó que en momentos de crisis «peor que ponerse a leer y escribir en un momento como este sería no ponerse a leer y escribir en un momento como este», destacando el papel fundamental que las historias juegan en la vida de las personas.
En un comentario sobre el notable premio, Schweblin expresó su sorpresa, indicando: «No sé qué se hace con un millón», y reflexionó sobre la idea de tener un salario fijo, algo que ha sido esquivo en su carrera.
En la ceremonia estuvieron presentes figuras destacadas como el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el ministro de Industria, Jordi Hereu; la consellera de Cultura, Sònia Hernández; y el presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena.
Durante su discurso, Illa manifestó que, en tiempos difíciles donde algunos «se vanaglorian de poder destruir una civilización entera en una noche», es fundamental recordar que la cultura es más poderosa que el odio. Subrayó que, si bien las explosiones causan dolor y odio, su eco se desvanece, mientras que la esperanza perdura. Animó a los presentes a continuar escribiendo, editando y apoyando la cultura literaria.
Por su parte, Maurici Lucena defendió la creación del premio como una parte de la responsabilidad social corporativa de Aena, destacando que esta iniciativa busca devolver a la sociedad lo que esta ha dado a la empresa. Expresó su sorpresa ante la inquietud de que una compañía estuviera detrás de un premio literario y reafirmó el compromiso de Aena con la cultura, anunciando la compra de una «cantidad significativa» de libros de la obra ganadora y las finalistas.
Lucena también expresó su deseo de que la entrega del galardón se realice cada año en Barcelona, celebrando la importancia de la lectura, la publicación de obras de calidad y el trabajo de los escritores. Durante el evento, cada uno de los libros finalistas contó con una intervención artística que exploraba aspectos significativos de las obras presentadas.





























































































