Las discusiones familiares durante las celebraciones navideñas son una tradición que se ha mantenido a lo largo de los años. Sin embargo, un nuevo estudio revela que la polarización política ha adquirido un papel predominante en estos encuentros. Según los datos, dos de cada cinco españoles experimentaron o se vieron envueltos en intensas disputas políticas durante la última Nochebuena o Nochevieja. Este hallazgo forma parte de un informe publicado el 20 de enero que explora la polarización en España desde una perspectiva más emocional y hogareña, lo que la convierte en un fenómeno potencialmente peligroso.
En el último año, el 14% de la población ha cortado lazos con amigos o familiares debido a peleas provocadas por opiniones políticas. Para evitar tales conflictos, el 60% de los encuestados ha decidido no tocar el tema en sus conversaciones. Esta separación no solo se manifiesta en la vida real, sino también de manera más sutil, como es el caso de los grupos de WhatsApp; el 15% de las personas ha abandonado algún grupo por estar cansados de la confrontación.
Los votantes de Podemos son quienes más han reportado rupturas en sus relaciones y también son los que más frecuentemente han dejado de participar en grupos de chat por cuestiones políticas. Este informe, titulado Atlas de la polarización en España, revela que aquellos que se rodean de personas con opiniones similares suelen ser más polarizados. Por otro lado, los votantes de Podemos y Sumar muestran una mayor apertura hacia la diversidad en sus círculos sociales.
El sociólogo y politólogo Tarek Jaziri Arjona, investigador principal del estudio, indica que la sociedad española se ha dividido en dos grandes bloques: uno que agrupa a los votantes de Vox y el PP, y otro que incluye al PSOE, Sumar y otros partidos. Si bien dentro de cada bloque se suelen mantener relaciones aceptables, la percepción hacia el bloque opuesto se deteriora cada vez más.
Mariano Torcal, catedrático de Ciencia Política en la Universitat Pompeu Fabra, advierte sobre la gravedad de este fenómeno, al señalar que se genera una lógica de “ganar a toda costa” que puede llegar a justificar la eliminación política del rival. Este tipo de polarización se distingue de la meramente ideológica, ya que afecta a las relaciones personales, derivando en lo que se ha denominado polarización afectiva.
De acuerdo con los resultados del estudio, uno de cada cuatro españoles ha sido “atacado” o “criticado fuertemente” por expresar su opinión política en público durante el último año. Los temas que desencadenan mayor tensión, como la acogida de migrantes, son más divisivos, mientras que otros, como la educación pública, generan menos conflicto. La organización no lucrativa More in Common, que impulsó el estudio, subraya la necesidad de abordar estos problemas de manera constructiva.
El estudio también revela que la responsabilidad de la polarización se atribuye principalmente a las redes sociales y los medios de comunicación, con un 68% de los encuestados que considera que estos factores contribuyen significativamente al problema. En contraste, instituciones como la Casa del Rey y las ONG son vistas como agentes menos influyentes en esta polarización.
A medida que los expertos analizan la situación, surge la pregunta de si es posible frenar la polarización. La reacción unificada tras desastres naturales, como la dana en Valencia, sugiere que los eventos significativos pueden llevar a un momento de cohesión, aunque esto no se traduce en cambios duraderos en el contexto político. La polarización, aunque puede ser beneficiosa para movilizar a los electores, también tiene un límite, según los expertos, que advierten sobre el riesgo de perder a los votantes moderados.
En general, el informe destaca que un 68% de los encuestados ha mantenido conversaciones respetuosas con personas de opiniones distintas en el último año. A pesar de la creciente polarización, las amistades en España siguen siendo diversas. Este fenómeno requiere atención, ya que, a pesar de que el 50%% de la población cree que la división es tan profunda que el sistema es incapaz de resolver los problemas del país, la situación en España aún no ha alcanzado los niveles críticos observados en otros países, como Estados Unidos.
Es esencial que la política se centre en problemas concretos que afecten la vida cotidiana de las personas. Esto podría reducir la polarización y abrir espacios para el debate saludable. La necesidad de una agenda política sustantiva es más relevante que nunca en un entorno donde la división está presente incluso en las cenas familiares navideñas.





























































































