La plataforma Osasun Bidasoa, que agrupa a profesionales de la OSI Bidasoa y diversas asociaciones sociales de Irun, Hondarribia y Bortziriak, ha manifestado su preocupación por el incumplimiento de las mejoras prometidas por Osakidetza y el Gobierno Vasco en la sanidad pública de la comarca. En este contexto, han anunciado la convocatoria de movilizaciones ciudadanas en el futuro para visibilizar la grave situación actual y la falta de respuestas adecuadas por parte de las autoridades sanitarias.
Uno de los temas más críticos es el cierre de las urgencias pediátricas en el Hospital Bidasoa. A pesar de que, tras una manifestación en mayo con la participación de 12.000 personas, el departamento de Salud reconoció la claridad del mensaje de la ciudadanía, hasta la fecha no se han tomado medidas efectivas para reactivar este servicio. La ausencia de pediatras en el PAC de Irun Centro y la falta de médicos asignados han llevado a una situación alarmante, donde muchos niños carecen de atención pediátrica adecuada.
En relación a la atención en salud mental, se habían prometido dos psiquiatras infantiles junto con personal de apoyo, sin embargo, solo ha sido contratada una. Además, la atención primaria sigue sin mejorar, a pesar de que se había anunciado el refuerzo de este sector. Los ciudadanos han experimentado el deterioro en la atención médica, con un incremento en las listas de espera que afecta a múltiples especialidades. En Urología, por ejemplo, no se están programando citas ordinarias, lo que obliga a muchos pacientes a acudir a centros privados.
La situación se agrava con la denuncia de Osasun Bidasoa sobre la falta de información hacia los médicos de ambulatorios, quienes son los responsables de guiar a los pacientes en cuanto a las demoras y la disponibilidad de los servicios. Según datos recientes, la espera promedio para ver a un especialista es de 56 días, pero las cifras en la OSI Bidasoa son mucho más preocupantes, alcanzando hasta 167 días en Traumatología. Asimismo, en Urgencias se ha señalado un déficit de personal, lo que resulta en turnos no cubiertos y, en consecuencia, una atención deficiente.
El colectivo ha señalado que la falta de personal no puede atribuirse a las protestas ciudadanas, sino que es el resultado de una gestión ineficaz. A pesar de la reciente renovación de la gerencia en agosto, la dirección del equipo no ha cambiado, lo que muchos consideran un obstáculo para la mejora de la situación actual.
En cuanto a las infraestructuras, Osasun Bidasoa critica que, pese a los anuncios de inversiones millonarias, no se ha avanzado en las obras prometidas. En particular, los quirófanos del hospital siguen sin ser modernizados y los barracones en Irun Centro continúan en uso, sin que exista un proyecto definido para su reemplazo. Las obras del ambulatorio de Oñaurre aún no han comenzado y no hay información acerca del futuro edificio en el Instituto Bidasoa, lo que aumenta la incertidumbre entre los residentes de la zona.
La plataforma ha mantenido firme su postura y ha advertido que la situación actual no es sostenible. La falta de atención y la inacción por parte de Osakidetza han llevado a un estado de alarma que exige una respuesta inmediata. Con la convocatoria de movilizaciones, buscan no solo reclamar soluciones concretas, sino también hacer un llamado a la sociedad para que se involucre en la defensa de un sistema de salud que garantice el bienestar de todos los ciudadanos. La situación sigue siendo crítica y, sin las medidas adecuadas, la atención sanitaria en la comarca podría deteriorarse aún más.





























































































