La situación del salmón en el río Bidasoa es preocupante, ya que la especie ha experimentado un notable declive en los últimos años. Esta problemática no se limita a este río, sino que afecta a toda la cuenca cantábrica. Para abordar esta crisis, se están implementando diversas medidas institucionales con el objetivo de proteger y recuperar la población de salmones. Este año, se estima que se producirán 50.000 alevines de salmón y 15.300 truchas autóctonas, lo que representa un esfuerzo significativo en las labores de repoblación.
La repoblación del salmón en el Bidasoa comenzó en la década de los años 70, a raíz de la industrialización y la deterioración de la calidad del agua, así como la construcción de presas para la generación de energía hidroeléctrica. Estos factores llevaron a que la población de salmones cayera drásticamente, hasta el punto de que en 1982 no se registró ninguna captura. Desde entonces, se han llevado a cabo esfuerzos para mejorar la calidad del agua mediante la construcción de depuradoras y otras iniciativas de repoblación.
A partir de los años 90, se comenzó a notar una ligera recuperación, con un promedio de 400 salmones contabilizados anualmente en el control de Bera-Lesaka. Sin embargo, en los últimos años, a pesar de los esfuerzos por eliminar obstáculos y continuar con las repoblaciones, los datos muestran que el salmón atraviesa su período más crítico en la cornisa cantábrica. En 2025, el número de salmones que lograron remontar el río Bidasoa fue de tan solo 64. Actualmente, la pesca está prohibida en Navarra por cuarto año consecutivo, y el Gobierno de Navarra sigue impulsando medidas complementarias para salvar la especie.
En este contexto, la piscifactoría de Oronoz-Mugairi desempeña un papel crucial. Esta instalación aprovecha el agua de las regatas Marin y Zeberia, cuya temperatura se mantiene entre 6 y 9 grados centígrados en invierno y de 13 a 17 en verano. Según José Ardaiz, jefe de Negociado de Pesca del Gobierno de Navarra, “uno de los mayores problemas son las altas temperaturas del agua, especialmente en verano”. Para mitigar este problema, se trabaja en la permeabilización de los ríos y en la eliminación de obstáculos que impiden el movimiento de los salmones hacia sus zonas de desove.
Gabriel Salaberri Bullman, quien ha dedicado su vida a la piscifactoría de Oronoz-Mugairi, explica que han logrado recuperar una hembra que desovó el año pasado y que ahora está lista para volver a soltar sus huevas. Este proceso es delicado, ya que los salmones dejan de alimentarse al regresar al río desde el mar, y solo algunos logran completar otro ciclo de vida. En la piscifactoría, los técnicos seleccionan los mejores ejemplares reproductores para asegurar el éxito de la repoblación.
Las instalaciones de la piscifactoría también se han modernizado con una inversión de medio millón de euros por parte del Gobierno de Navarra. Estas mejoras incluyen la instalación de un sistema de toma de agua del manantial Oieregi, que garantiza un flujo de agua de calidad durante las etapas críticas de incubación. Este año, además de los 50.000 alevines de salmón, se prevén 15.300 truchas autóctonas, un hito en la historia de las piscifactorías navarras.
La incorporación de tecnología avanzada también ha sido fundamental para la recuperación del salmón. Se han implementado sistemas de monitoreo con microchips, antenas de radiocontrol y cámaras subacuáticas que permiten recopilar datos sobre la migración de los salmones y su comportamiento en el río. Esta información es crucial para entender los desafíos que enfrenta la especie y para aplicar medidas más efectivas en su conservación.
En Gipuzkoa, se han llevado a cabo proyectos similares para monitorear las poblaciones de salmónidos, incluyendo el uso de cámaras subacuáticas en la estación de Elorrabi (Urumea). La semana pasada, se registró la primera captura de un salmón salvaje que remonta el río, lo que indica un posible signo de recuperación en la región. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos y avances tecnológicos, la situación del salmón sigue siendo delicada y requiere atención continua.
La recuperación del salmón del Bidasoa es un tema que concierne no solo a los ecologistas, sino también a toda la comunidad. La diversidad de este ecosistema es esencial para el equilibrio ambiental y la salud de las aguas. Con cada nueva medida de repoblación y tecnología implementada, se da un paso hacia la revitalización de esta especie emblemática, que forma parte del patrimonio natural de la región.




























































































