Ion Izagirre, ciclista oriundo de Ormaiztegi, ha logrado recientemente el G. P. Miguel Indurain, un triunfo que marca su despedida del ciclismo profesional. Este será su último recorrido por la Itzulia, una de las carreras más emblemáticas del calendario ciclista vasco, donde ha vivido momentos imborrables a lo largo de su carrera.
En una conversación reflexiva, Izagirre comparte sus recuerdos más preciados relacionados con esta competencia. Recuerda con emoción la victoria de Iban Mayo, así como las actuaciones del equipo Euskaltel, que han sido parte de su historia desde sus inicios. «Cuando eres niño sueñas con ser profesional», afirma, y enfatiza la importancia de competir en casa frente a la afición que siempre lo ha apoyado. «Es una carrera muy familiar en ese aspecto», añade, destacando la conexión emocional que siente al correr en su tierra.
La Itzulia representa no solo un desafío deportivo, sino un vínculo con sus raíces. Las etapas en casa son una oportunidad para revivir recuerdos y compartir triunfos con sus seres queridos. «Cuando ganas en casa, siempre hay alguien que te anima», dice, haciendo hincapié en la diferencia entre competir en el extranjero y recibir el cariño local. Este calor humano ha sido fundamental para su motivación a lo largo de los años.
Izagirre ha conseguido notables victorias en su carrera, incluyendo etapas en las tres grandes vueltas: el Tour, el Giro y la Vuelta. Sin embargo, ganar en la Itzulia tiene un significado muy especial para él. «Es muy emocional, porque estas victorias no son frecuentes en mi caso», reflexiona. La emoción se intensifica al recordar su victoria en 2019, cuando cambió el rumbo de la carrera en el último día. «Poder celebrar con mi hija fue algo muy especial», menciona, revelando la profunda conexión emocional que tiene con sus seres más cercanos.
A medida que se acerca este último desafío, la ansiedad y la motivación se entrelazan. Izagirre se muestra optimista y preparado, señalando que ha llegado a la Itzulia en buena forma física. «No me pongo objetivos de podio, solo deseo disfrutar de la carrera», comenta, dejando claro que su intención es finalizar su carrera de manera positiva y sin contratiempos.
La Itzulia siempre ha sido un escenario donde Izagirre ha demostrado su valía, y en su última participación, espera que todo salga bien. «No quiero acabar arrastrándome», afirma, enfatizando su deseo de disfrutar de estos momentos y de estar presente para su familia, que ha sido un pilar fundamental en su trayectoria. La decisión de retirarse no ha sido fácil, pero siente que es el momento adecuado para cerrar este capítulo.
La admiración que ha cosechado durante su carrera se traduce en el respeto de los aficionados vascos, quienes lo han apoyado incondicionalmente. «El aficionado vasco es muy respetuoso y anima a todos», destaca, agradecido por el cariño que siempre ha recibido. Mientras se prepara para su última Itzulia, Izagirre se siente conmovido por la posibilidad de despedirse de esta carrera que tanto ha significado para él.
Con cada pedalada, Ion Izagirre no solo celebra su legado en el ciclismo, sino también el amor y la conexión con su comunidad. Su última participación en la Itzulia será una ocasión especial, marcada por la emoción y el apoyo de aquellos que siempre han estado a su lado. La historia de este ciclista vasco está lejos de su fin, pero su próxima carrera será un tributo a un viaje lleno de sueños y victorias.





























































































