Las obras del nuevo edificio dedicado a la unidad de protonterapia en el Hospital Donostia están avanzando a buen ritmo, con la intención de recibir a su primer paciente a finales de 2027. Este proyecto está diseñado para ofrecer tratamientos oncológicos de alta precisión, lo que permitirá reducir los daños en los tejidos sanos de los pacientes. La construcción del búnker, que albergará la máquina de protones, ha sido completada y se está trabajando en las dos plantas superiores del edificio.
Osakidetza, la entidad responsable de la salud pública en Euskadi, ha finalizado la edificación del búnker, el cual es crucial para el funcionamiento de la unidad. Este espacio cuenta con muros de hormigón armado, con un grosor superior a los dos metros, para contener las radiaciones ionizantes generadas durante los tratamientos. Según Unai Zulueta, subdirector de Infraestructuras de Osakidetza, «el búnker cuenta con muros extremadamente gruesos, porque es como si fuéramos a tener una pequeña central nuclear en el edificio, por eso tiene que disponer de unas protecciones extraordinarias».
En julio se espera un hito clave en este proceso: la llegada de la máquina de protonterapia, donada por la Fundación Amancio Ortega. Sin embargo, la instalación completa de este equipo se estima que tomará un año, lo que significa que no estará operativo hasta el verano de 2027. La unidad de protonterapia no solo beneficiará a Gipuzkoa, sino también a otras provincias como Bizkaia, Araba, y Navarra, convirtiendo a Euskadi en una de las primeras comunidades autónomas en contar con este tipo de tratamiento.
La tecnología de protones es especialmente valiosa por su capacidad para ofrecer tratamientos más localizados, lo que reduce el riesgo de efectos adversos en comparación con la radioterapia convencional. Este enfoque es particularmente adecuado para tratar ciertos tipos de cáncer en niños y adolescentes, donde la protección de tejidos sanos es crucial. La unidad de protonterapia aspira a ser un referente no solo en Euskadi, sino también en todo el sur de Europa.
El edificio, que ocupará un total de 9.625 metros cuadrados, estará compuesto por cuatro plantas —dos subterráneas y dos sobre rasante— y contará con varias áreas, incluidas consultas, diagnóstico y una zona de espera diseñada para niños. El Gobierno Vasco ha previsto una inversión de 60 millones de euros para la construcción y el equipamiento de la unidad, con un coste de 28 millones de euros solo para la máquina.
Con el búnker ya construido, el siguiente paso es finalizar la estructura metálica que sostendrá la parte ambulatoria del edificio. Se espera que esta parte se complete en mayo. Tras la Semana Santa, comenzará el cerramiento del edificio. Los trabajos avanzarán más rápidamente en la sección más alejada de la carretera del paseo Doctor Beguiristain, donde se ubica el búnker.
Una vez que se instale la máquina en el búnker en julio, comenzará un proceso de ensamblaje y pruebas que se prolongará durante varios meses. Se estima que la recepción del primer paciente se producirá en diciembre de 2027, tras la finalización de las obras y la realización de las pruebas iniciales por parte de los técnicos y el personal de Osakidetza. Este avance en la tecnología de tratamientos oncológicos en Gipuzkoa representa un paso significativo hacia la mejora de la atención sanitaria en la región.




























































































