La Itzulia de este año promete ser una de las más emocionantes en su historia reciente, con un recorrido que se aleja de los patrones tradicionales para presentar un formato más desafiante. El ciclista Pello Bilbao, quien tiene un conocimiento íntimo del terreno, ha compartido sus impresiones sobre la nueva edición de la carrera, que comenzará en breve.
Bilbao ha señalado que este año la competición presenta un “planteamiento más agresivo” que en años anteriores. Según él, las seis etapas van a ser clave para el desarrollo de la clasificación general, y prevé que no más de 30 corredores llegarán juntos a la meta en ninguna de ellas, lo que refleja la dureza del recorrido.
El ciclista de Gernika ha explicado que la tendencia de revelar la clasificación general de manera gradual ha cambiado. En esta ocasión, se espera que las etapas de Eibar y Galdakao sean más decisivas que la última etapa en Bergara. “La Itzulia rompe un poco con esa tradición”, afirmó Bilbao, añadiendo que el nuevo diseño de la carrera provocará una mayor tensión y competitividad.
La primera etapa, que se llevará a cabo en Bilbao, constará de una contrarreloj individual de 13,9 kilómetros. Bilbao la describe como “exigente”, destacando que las partes más críticas estarán cerca de la salida y la llegada, lo que podría marcar diferencias significativas en los tiempos.
La segunda etapa, que conectará Iruñea con Astitz, abarcará 164,1 kilómetros y será crucial debido al ascenso a San Miguel de Aralar, considerado el puerto más duro de esta edición. Bilbao ha afirmado que el final de esta etapa será un misterio, ya que los ciclistas no conocen del todo los últimos kilómetros.
En cuanto a la tercera etapa, que tendrá lugar en Basauri, Bilbao ha señalado que, aunque podría parecer la más sencilla, la realidad es que “la subida de Bikotx-Gane va a seleccionar mucho”, lo que podría resultar en un grupo reducido en la llegada. Esta etapa también incluye una bajada técnica que puede generar sorpresas en la clasificación.
La cuarta etapa, que vuelve a Galdakao, se describe como “rompepiernas”, con un recorrido que no presenta subidas muy pronunciadas, pero sí un terreno que desgastará al pelotón. Las subidas finales al Vivero serán clave, según Bilbao, quien considera que esta etapa puede ser decisiva para la clasificación.
La quinta etapa, que tendrá lugar en Eibar, se presenta como la más dura, con ascensiones clásicas que se espera que generen un gran desgaste. Bilbao anticipa que será un día crucial para la selección de corredores y que podría haber ataques lejanos que cambien el rumbo de la carrera.
Finalmente, la sexta etapa culminará en Bergara y, a diferencia del resto, será algo más sencilla. Sin embargo, Bilbao advierte que todos los ciclistas llegarán al último día muy fatigados, lo que podría resultar en un juego táctico más abierto. Esta etapa recuerda a la de 2019, donde Ion Izagirre se proclamó campeón.
El retorno de la Itzulia no solo estimula el ambiente competitivo, sino que también subraya la importancia de la cultura ciclista en el País Vasco. La carrera, que arranca el 20 de enero, se espera que atraiga la atención tanto de los aficionados locales como de los seguidores del ciclismo a nivel internacional. Con tanto en juego, será interesante observar cómo se desarrollan las etapas y quiénes se alzarán con el triunfo final.



























































































