La asociación Asobal ha presentado este jueves la tercera edición de su Hall of Fame, un proyecto diseñado para reconocer y valorar el legado del balonmano de élite en España. Este evento se enmarca en una serie de nominaciones que resaltan la historia y los logros de leyendas del deporte, destacando la contribución del CD Bidasoa, que se encuentra entre los tres únicos clubes que han ganado la Liga, junto al Barça y Ademar, y uno de los dos que han conquistado la Copa de Europa.
El objetivo de esta iniciativa va más allá del mero reconocimiento deportivo. La asociación de clubes busca acercar a las nuevas generaciones la trayectoria y los hitos de aquellos que han moldeado la identidad de esta competición. Se pretende poner en relieve sus logros y el impacto que han tenido en el balonmano.
Entre los nominados para esta edición se encuentran Albert Rocas, David Barrufet, László Nagy, Mateo Garralda, Rafa Guijosa, Raúl González, Luis Miguel López (periodista), Manolo Cadenas (entrenador), Manolo Laguna (entrenador) y Ángel Sabroso (árbitro). Esta selección ha sido realizada por lo que Asobal denomina la Comisión de Méritos y Recompensas.
De los diez nominados, seis han sido repescados de ediciones anteriores, donde no lograron ser elegidos, incluyendo a Rocas, Barrufet, Garralda, Guijosa, Cadenas y Laguna. En la primera edición, el único representante del Bidasoa fue Juantxo Villarreal.
Finalmente, de entre estos candidatos, solo cinco serán incorporados a la nueva generación del Salón de la Fama. Tras las dos ediciones anteriores, el Hall of Fame ya cuenta con doce figuras emblemáticas que han dejado huella en la Liga ASOBAL, como Talant Dujshebaev, Enric Masip, Juanín García, Jota Hombrados, Juan de Dios Román, Ramón Gallego, Cecilio Alonso, Alberto Entrerríos, Cristina Fernández Piñeiro, Lorenzo Rico, Valero Rivera y Veselin Vujovic.
Este proceso de selección se acompaña de una apertura a votación que se llevará a cabo en dos fases, permitiendo así que la comunidad se involucre en la elección de los nuevos miembros. La importancia de este reconocimiento radica en su capacidad para mantener viva la memoria del balonmano y fomentar el interés en este deporte entre los jóvenes, asegurando que el legado de sus predecesores perdure en el tiempo.



























































































