En Zubieta se vive un ambiente de tranquilidad tras el reciente parón internacional. A diferencia de ocasiones anteriores, donde la sombra del temido Virus FIFA generaba incertidumbre por lesiones y contratiempos, en esta ocasión la Real Sociedad no ha sufrido grandes contratiempos. La única baja significativa es la de Ochieng, quien se lesionó mientras jugaba con la selección de Kenia. Por otro lado, el seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, informó que Gonçalo Guedes sufrió un golpe en el tobillo durante un amistoso contra México, aunque no se espera que esto le impida jugar el próximo partido de su club.
Con la vista puesta en la final de la Copa del Rey que se disputará el 18 de abril en el Estadio de La Cartuja, la Real tiene por delante partidos clave que influirán en sus opciones para asegurar una plaza europea, comenzando por los encuentros contra el Levante y el Alavés. Los jugadores son conscientes de la importancia de no sobrecargarse durante este tiempo de selecciones, ya que nadie quiere perderse el gran evento en Sevilla.
Este enfoque de prudencia ha llevado a varios futbolistas a moderar su participación en los partidos con sus respectivas selecciones. Por ejemplo, Aramburu y Jon Martín han acumulado 180 minutos de juego, mientras que otros como Barrenetxea y Oyarzabal han tenido menos tiempo en el campo, priorizando la recuperación ante el importante compromiso venidero.
El recuerdo de la última interrupción en las competiciones sigue presente en el vestuario. En noviembre, Mikel Oyarzabal sufrió una lesión que afectó gravemente a la dinámica del equipo. Ahora, el jugador ha decidido actuar con cautela, optando por no participar ante Egipto, demostrando que su objetivo es llegar en plenitud a la final en Sevilla.
Mientras tanto, el parón ha dejado su huella en otros clubes. El Atlético de Madrid ha enfrentado problemas por el Virus FIFA; Johnny Cardoso se lesionó muscularmente en un amistoso con Estados Unidos, y Alexander Sørloth volvió con una herida que necesitó puntos de sutura. Estos incidentes reflejan cómo las interrupciones pueden afectar a cualquier equipo.
A medida que los internacionales regresan a Zubieta, el ambiente es optimista. A pesar de que aún no se pueden dar por cerradas las bajas hasta que todos pasen revisión médica, el balance hasta ahora es positivo: sin lesiones ni sobresaltos. La Real ha manejado bien este parón, priorizando la gestión de esfuerzos y riesgos, con el fin de llegar al gran encuentro en la mejor forma posible.
Con la final en el horizonte, la clave radica en llegar al encuentro en las mejores condiciones. Este enfoque estratégico podría ser crucial para el desempeño del equipo en Sevilla, donde la presión y la competitividad se incrementarán. La Real Sociedad parece haber aprendido de experiencias pasadas, y su capacidad para manejar la situación actual podría ser determinante para alcanzar sus objetivos.





























































































