El Gobierno Vasco ha presentado una ambiciosa iniciativa destinada a duplicar la generación de energía renovable en la comunidad autónoma, con una inversión prevista de 80 millones de euros que se destinarán a proyectos de energía eólica y fotovoltaica. Esta estrategia se enmarca en un plan a largo plazo que tiene como horizonte el año 2030, y busca identificar «Zonas de actuación prioritaria» para facilitar el desarrollo de infraestructuras energéticas sostenibles. La presentación fue realizada por el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, tras una reunión del Consejo de Gobierno.
El documento, que detalla el enfoque del Ente Vasco de la Energía (EVE), contempla la creación de once grandes plantas de energía solar y eólica para el año 2023. En la provincia de Álava, se incluyen instalaciones como Ekian 3 (24 MW), Vitoria Solar 2 (35 MW) y Ekienea (108 MW), entre otras. En Gipuzkoa se prevé la mejora de la planta de Elgea-Urkilla, que alcanzará los 59 MW, y se proyecta un parque eólico compartido con Álava en Aramaio/Leintz Gatzaga, que también generará 35 MW.
Jauregi destacó la importancia de buscar socios privados que se sumen a esta iniciativa, lo que permitirá una coinversión efectiva en los proyectos. “Necesitamos avanzar en la autonomía energética a través del desarrollo de capacidad de generación de electricidad renovable propia”, manifestó el consejero. Este esfuerzo no solo pretende incrementar la capacidad de producción de energía, sino también fortalecer la independencia energética de Euskadi en el contexto de los desafíos geopolíticos actuales.
El objetivo final de esta estrategia es garantizar una mayor seguridad en el suministro energético, potenciar la competitividad industrial y contribuir al bienestar social. Con la implementación de estos proyectos, la capacidad de generación renovable se incrementará en 450 MW, lo que junto al aumento de 300 MW en autoconsumo, permitirá elevar la proporción de generación eléctrica propia del 7,9% al 15% para 2030. Esta perspectiva representa un paso significativo hacia la sostenibilidad y la autosuficiencia energética.
El consejero también subrayó que Euskadi debe prepararse para ser menos vulnerable a los «shocks energéticos externos», haciendo hincapié en la necesidad de desarrollar una infraestructura robusta que asegure la continuidad y estabilidad del suministro energético. La comunidad autónoma ha vivido un incremento en la potencia instalada de autoconsumo, que ha pasado de 7 MW en 2020 a 193 MW en 2025, marcando una tendencia que promete alcanzar los estándares europeos antes del final de la década.
La coinversión en estos proyectos está alineada con las medidas del ‘escudo industrial’ que el Gobierno Vasco ha puesto en marcha, dentro del eje de ‘Autonomía Estratégica’, que cuenta con un presupuesto total de 215 millones de euros. Este esfuerzo busca fortalecer la resiliencia del sistema energético vasco ante las fluctuaciones del mercado y la dependencia de fuentes externas. El EVE se compromete a acelerar su trabajo con socios industriales para poner en marcha los proyectos identificados en las zonas priorizadas.
Finalmente, Mikel Jauregi afirmó que es fundamental llevar a cabo un despliegue «realista y racional» de estos desarrollos, garantizando un impacto local positivo y contribuyendo a la creación de un entorno más sostenible en Euskadi. Con esta estrategia, la comunidad no solo avanza en su autonomía energética, sino que se posiciona como un referente en la transición hacia un modelo energético más limpio y eficiente.





























































































