El Gobierno Vasco ha confirmado que el cuerpo encontrado el 23 de febrero en el río Bidasoa, cerca de Hendaia, corresponde a Maykel, un hombre de 33 años que se lanzó al agua mientras era perseguido por la Ertzaintza. Este incidente ocurrió en la madrugada del 13 al 14 de febrero, después de que la policía recibiera un aviso sobre un intento de robo en una gasolinera en Behobia. La intervención policial se originó cuando un empleado alertó a las autoridades tras observar, a través de cámaras de seguridad, a dos hombres intentando forzar el cajetín de monedas de una máquina de autolavado en la estación de servicio.
Al ser descubiertos, uno de los sospechosos huyó hacia una zona comercial de Behobia y se lanzó al río, donde, lamentablemente, falleció ahogado. Su compañero, de 31 años, fue arrestado poco después sin necesidad de utilizar la fuerza, según indicó el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, en respuesta a una consulta del parlamentario de EH Bildu, Gorka Ortiz de Guinea, sobre el procedimiento seguido por la policía en este suceso.
Zupiria explicó que los agentes localizaron al segundo sospechoso escondido entre las rocas junto al Bidasoa. Cuando se le pidió que saliera, decidió ignorar la indicación y se adentró en el agua, siendo rápidamente arrastrado por la fuerte corriente del río. Este episodio se vio complicado por las intensas lluvias de los días anteriores, que habían incrementado el caudal y disminuido la temperatura del agua a 9 grados, lo que llevó a los patrulleros a abstenerse de realizar un rescate inmediato.
Los ertzainas que asistieron al incidente grabaron un vídeo de aproximadamente siete minutos en el que se observa su interacción con el sospechoso, quien, según Zupiria, fue instado a acercarse a la orilla sin miedo. A pesar de los esfuerzos de los agentes por ayudarle, Maykel se hundió en el río. Según declaraciones de un familiar, aquella noche ambos implicados habían estado de fiesta, lo que complicó aún más su intento de fuga.
Tras la desaparición del hombre en el Bidasoa, se activó un amplio dispositivo de búsqueda que involucró a diversas unidades de emergencia de ambos lados de la frontera, incluyendo helicópteros, embarcaciones, drones y agentes que peinaron las orillas. El cuerpo fue finalmente recuperado el 23 de febrero, en aguas del lado francés del río, en Iparralde.
Una vez hallado, se comunicó el descubrimiento al juez de guardia, y la Ertzaintza envió la ficha policial del desaparecido al Centro de Coordinación Policial y Aduanera en Hendaia para confirmar su identidad. Posteriormente, la Jefatura de Asuntos Internos abrió una investigación el 26 de febrero para esclarecer las circunstancias del suceso y la actuación de la policía durante la persecución.
Este trágico acontecimiento ha suscitado preguntas sobre los protocolos de actuación de la Ertzaintza y ha llevado a una revisión de las medidas de seguridad en situaciones similares. La combinación de factores, como la falta de recursos adecuados para un rescate en condiciones adversas y la naturaleza impredecible de los incidentes de este tipo, pone de relieve la complejidad de la labor policial en la región.






























































































