En la última sesión del Pleno municipal, celebrada este jueves, se acordó la elaboración de un estudio técnico exhaustivo por parte del ayuntamiento. Este proyecto tiene como objetivo identificar todos los espacios bajocubierta en la ciudad que carecen de cédula de habitabilidad y que podrían ser transformados en viviendas. La propuesta, impulsada por el PP, recibió el respaldo unánime de la corporación en su primer punto, que propone realizar un inventario completo y una evaluación tanto técnica como urbanística. Se estima que alrededor de un millar de nuevos pisos podrían sumarse al parque residencial, según varios informes.
El portavoz del PP, Borja Corominas, destacó ejemplos concretos como los antiguos pisos de porteros en las últimas plantas de edificios de Amara Berri, así como oficinas y trasteros que podrían ser reutilizados. Corominas argumentó que la legislación vasca otorga competencias plenas para regular los usos de los edificios y que muchas de estas áreas, en la actualidad infrautilizadas, ya cumplen con los requisitos de habitabilidad o pueden adaptarse con mínimos cambios. Asimismo, mencionó que otras ciudades como Bilbao, Barcelona o Madrid ya han abordado este tipo de iniciativas. «Es jurídicamente viable, socialmente imprescindible y económicamente inteligente», concluyó.
La delegada de Planificación Urbanística y Vivienda, Nekane Arzallus, aclaró que la transformación de estos espacios requeriría una modificación del Plan General, lo que representa un proceso complejo. Sin embargo, indicó que los antiguos pisos de porteros «son legales y están incluidos en el ordenamiento» actual, mientras que los despachos profesionales podrían convertirse en habitables con una simple adaptación. Arzallus también advirtió que, según la ley vigente, los estudios no pueden ser convertidos en viviendas.
El concejal del PSE, Juantxo Marrero, hizo hincapié en que «en marzo de 2026 se aprobará la modificación de la ordenanza reguladora de los cambios de uso, y es ahí donde se puede introducir la legalización de las bajocubiertas si cumplen las condiciones». Se comprometió a estudiar las posibilidades para hacer esto viable, subrayando que las nuevas viviendas deben estar vinculadas a precios de tasación.
Esta aclaración fue bien recibida tanto por Elkarrekin Podemos como por EH Bildu. El portavoz de la coalición abertzale, Juan Karlos Izagirre, felicitó a Corominas por su intervención en euskera y celebró que «esto permitiría sacar nuevos pisos al mercado sin consumir suelo y a precios de tasación». Por su parte, el concejal progresista Víctor Lasa argumentó que «es mejor que la ciudad mire hacia lo ya construido que expandirse hacia el exterior» y calificó la iniciativa del PP como «una buena idea».
La propuesta que ahora se ha puesto sobre la mesa representa una respuesta a la creciente necesidad de vivienda en la ciudad. La posibilidad de transformar espacios bajocubierta en nuevas viviendas no solo podría aliviar la presión sobre el mercado inmobiliario, sino también contribuir a una utilización más eficiente de los recursos urbanos existentes. En un contexto donde el acceso a la vivienda se ha convertido en un tema prioritario, iniciativas como esta podrían jugar un papel crucial en la búsqueda de soluciones sostenibles y accesibles para la población.





























































































