La figura de la artista Elena Asins, fallecida en 2015, se vuelve a poner de relieve con una exposición en la Sala Kubo del Kursaal que recupera su legado y trayectoria. Asins, conocida por su obra en el ámbito de la geometría y las matemáticas, ganó notoriedad tras su participación en un jurado en 1997 para una obra pública en el paseo marítimo de Zarautz, donde su proyecto «Canon 22» fue el seleccionado.
Ubicados en un renovado caserío diseñado por el arquitecto Fernando Garate, los espacios de Asins estaban repletos de tecnología, desde ordenadores hasta cámaras fotográficas, que utilizaba para llevar a cabo sus visiones artísticas. Durante las charlas que mantenía con su círculo cercano, especialmente acompañadas de tés tailandeses, compartía sus inquietudes respecto al estado actual del arte y la sociedad, así como su interés por la filosofía y el pensamiento religioso, influenciado por su tiempo en Alemania.
A pesar de su reclusión en sus últimos años, Asins se mostró crítica con lo que consideraba un «circo mediático» en el mundo del arte. Su obra, que comenzó a gestarse en los años 70, se caracterizaba por un enfoque disciplinado y riguroso, orientado hacia la representación de experiencias que fusionaban arte y tecnología. Huía de la noción tradicional de belleza y se acercaba más a conceptos estructurales, influenciada por pensadores como Wittgenstein.
El trabajo de Asins evolucionó a lo largo de las décadas, desde sus primeras influencias de Mondrian hasta sus composiciones más complejas y volumétricas en los años 90. Sus obras, que oscilan entre el blanco y el negro, se desarrollaron en colaboración con diversas instituciones académicas en España, Alemania y América, donde perfeccionó su estilo y técnica. La búsqueda de la «veritas», como ella la denominaba, se convirtió en una constante en su trayectoria.
La exposición, comisariada por Juan Pablo Huércanos, presenta una selección de obras que en su mayoría provienen del Museo Reina Sofía, a donde Asins donó una parte significativa de su creación. Esta muestra no solo resalta su contribución al arte contemporáneo, sino que también invita a reflexionar sobre la intersección de la tecnología y la creatividad en un mundo en continua transformación.
El reconocimiento de Asins en esta exposición refleja la importancia de su trabajo en la historia del arte español y la relevancia de su mensaje sobre el lugar del arte en la sociedad moderna. La obra de Elena Asins sigue siendo un faro para las nuevas generaciones de artistas y pensadores, promoviendo un diálogo esencial entre el arte, la ciencia y la filosofía en nuestra búsqueda de sentido en un entorno cada vez más complejo.






























































































