La relación entre Cristóbal Balenciaga y Hubert de Givenchy comenzó en 1953 en Nueva York, donde el reconocido diseñador español tenía 58 años y el joven talento francés contaba con 26. Esta conexión dio lugar a una sólida amistad basada en su afinidad creativa y una visión similar del mundo de la moda.
Siete años más tarde, la periodista británica Katharine Whitehorn describió en ‘The Observer’ su relación, señalando que compartían «más similitudes que diferencias». Ella enfatizó que, aunque uno era mayor que el otro, ambos conformaban lo que ella llamaba la familia Givenchiaga.
El Museo Balenciaga de Getaria ha decidido utilizar este término en su nueva gran exposición, que abrirá sus puertas este sábado y permanecerá disponible hasta el 22 de febrero de 2027, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Givenchy. Esta muestra ofrecerá una selección de diseños de ambos modistas, celebrando su legado en el mundo de la moda.
La exposición se presenta como un homenaje anticipado a Givenchy, quien nació el 20 de febrero de 1927 en Beauvais y se trasladó a París en 1944 para formarse en la Escuela de Bellas Artes, donde comenzó su carrera en el diseño.
Con un total de 35 obras expuestas, que abarcan desde 1956 hasta 1972, la exhibición presenta 11 piezas de Balenciaga y 24 de Givenchy. Aunque no se trata de una comparación exhaustiva, se ha querido resaltar los vínculos y afinidades entre ambos creadores.
El comisario de la muestra, Igor Uria, explicó que las obras seleccionadas de Balenciaga se han elegido para mostrar las principales líneas de convergencia estilística entre ambos diseñadores. Su relación, tanto personal como profesional, les unió en la creación de piezas para clientas como la multimillonaria estadounidense Rachel ‘Bunny’ Mellon, la socialité Patricia López Wilshaw, la mezzosoprano Teresa Berganza, la aristócrata Sonsoles Diez de Rivera y la famosa actriz Audrey Hepburn.
Givenchy conoció a Hepburn poco después de establecerse en el sector de la moda, cuando esta acudió a su taller para recoger los vestuarios de la película ‘Sabrina’. A partir de ese momento, la actriz se convirtió en su musa, inspirando diseños icónicos como el famoso ‘little black dress’ que lució en ‘Desayuno con diamantes’, así como otro modelo de ‘Ariane’.
Estos dos vestidos forman parte de la colección del Museo del Traje de Madrid, aunque la mayor parte de las obras que se presentan en Getaria provienen de los archivos de la marca Givenchy.
El caso de ‘Bunny’ Mellon es particularmente notable, ya que esta coleccionista y filántropa vistió constantemente las creaciones de Balenciaga hasta que el diseñador decidió retirarse. El museo cuenta con más de 600 piezas que pertenecieron a Mellon, y casi un centenar de ellas fueron expuestas en 2017 en una muestra que fue comisariada por Givenchy, quien en ese momento era presidente de la Fundación Balenciaga.
La exposición ‘The Givenchiaga Family’ incluye varias obras que pertenecieron a Mellon, tanto de Balenciaga como de Givenchy, así como algunas que llevan la firma de ambos diseñadores. Un ejemplo destacado es un modelo de la colección de 1968 de Balenciaga, confeccionado por Givenchy en 1969 para Mellon, que representa el «traspaso literal» de clienta, atelier y diseño entre ambas casas.
Este estrecho vínculo se refleja también en sus estrategias empresariales. Desde 1956, ambos diseñadores optaron por presentar sus desfiles un mes después que el resto del sector, compartieron fotografías y bocetos con la prensa y lanzaron conjuntamente sus colecciones de verano en el hotel Ambassador de Nueva York. A partir de 1959, sus negocios se ubicaron frente a frente en la Avenida George V de París, consolidando aún más su relación profesional.
La exposición no solo celebra el legado de dos de los más grandes diseñadores de la moda del siglo XX, sino que también destaca la influencia que tuvieron el uno en el otro y su impacto en el mundo del diseño contemporáneo. Con ‘The Givenchiaga Family’, el Museo Balenciaga busca no solo rendir homenaje a la historia compartida de estos dos grandes, sino también inspirar futuras generaciones de diseñadores y amantes de la moda.




























































































