La comunidad de Donostia se prepara para despedir a una de sus librerías emblemáticas, Hontza, que cerrará sus puertas el próximo 31 de marzo después de 44 años de actividad. Este establecimiento ha sido un punto de encuentro para miles de lectores y ha forjado una conexión muy especial con su clientela, a la que sus dueños, Esther Moyua y Ramon Tatiegi, se refieren como parte de su familia. Ambos han estado al frente de la librería desde su apertura en 1984, convirtiéndose en referentes de la cultura local.
Sentimientos de nostalgia y melancolía invaden a los propietarios, quienes reconocen que estos últimos días han sido especialmente difíciles. “Pensaba que ya había superado la tristeza, pero estar aquí día tras día mueve algo dentro de uno”, comenta Ramon Tatiegi. A pesar de la pena que les supone poner fin a esta etapa, los fundadores son conscientes de que cada comienzo tiene su final, un ciclo natural que también ha tocado a Hontza.
La historia de la librería comenzó cuando Esther Moyua y Ramon Tatiegi decidieron adquirirla de su anterior propietario, Anton Apaolaza. “Éramos jóvenes e impulsivos, pero teníamos muchas ganas”, recuerda Esther. La transición no fue sencilla y requirió de un crédito para poder hacerse con el negocio, pero su pasión por los libros les llevó a enfrentarse a todos los retos. “Estábamos dispuestos a trabajar lo que fuera necesario; nuestro proyecto era una extensión de nosotros mismos”, añade Ramon.
Desde su apertura, Hontza ha observado cambios drásticos en el panorama de las librerías. “Ahora hay menos tiendas pequeñas y muchas más grandes superficies”, explica Ramon. Mientras que antes existía una gran cantidad de librerías independientes, hoy la mayoría de los comercios de este tipo han desaparecido, arrasados en parte por la competencia de las multinacionales que dominan el sector.
La evolución en los hábitos de consumo también ha marcado este camino. “Antes, no había tantos libros en las casas. Hoy, es raro encontrar un hogar sin ellos”, reflexiona Ramon. Sin embargo, él cree que la cantidad de lectura no ha aumentado necesariamente; más bien ha cambiado la forma en que se consume. La gente busca textos más breves y tiene acceso a diversas plataformas, incluidas las digitales.
La llegada de grandes cadenas como Fnac y Casa del Libro ha supuesto un desafío adicional para las librerías locales. “Cuando abrieron, notamos un cambio inmediato en el comportamiento de los clientes”, recuerda Esther. A pesar de lo que han vivido, ambos se sienten orgullosos de haber mantenido a su clientela habitual durante tantos años, aunque reconocen que atraer a nuevos lectores se ha vuelto más complicado.
El cierre de Hontza no es un hecho aislado en Donostia. Otras librerías, tabernas y comercios tradicionales han cerrado en los últimos años, un fenómeno que se repite en muchas ciudades. Esther menciona que “la esencia de la ciudad se está perdiendo”, un sentimiento compartido por muchos de los comerciantes de la zona. “Estamos perdiendo nuestra identidad, y no solo aquí, es un fenómeno global”, añade Ramon.
A pesar de la tristeza que les provoca la clausura, ambos tienen la esperanza de que alguien se anime a retomar el negocio. “Es un trabajo hermoso si hay ganas de hacerlo. La búsqueda de un relevo ha sido larga y, aunque no hemos encontrado a nadie, seguimos deseando que eso cambie”, expresa Esther.
La librería planea un evento de despedida para el día de su cierre. Habrá micrófono abierto para que cualquiera pueda compartir sus recuerdos y anécdotas en un ambiente íntimo. “Tendremos a bertsolaris y algunas caras conocidas para dar un último adiós”, comenta Ramon, quien también promete abrir unas botellas de vino para celebrar los buenos momentos compartidos.
Por su parte, Esther manifiesta su gratitud a todos los clientes que han pasado por su tienda a lo largo de los años. “Sentimos su cariño y su apoyo, y eso quedará en nuestro corazón”, concluye, mientras se prepara para uno de los momentos más emotivos de su vida. La comunidad de Donostia se despide de Hontza, pero el legado que deja vivirá en la memoria de aquellos que la han visitado.































































































