Ayer, el paseo de La Zurriola en Donostia se transformó en un mar de color azul, en lugar de ser la habitual vista del Cantábrico. Este evento reunió a numerosas familias con motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora el 20 de enero. La actividad, organizada por la asociación guipuzcoana Gautena, atrajo a cerca de 500 participantes con el objetivo de visibilizar este trastorno, del cual conviven aproximadamente 13.000 personas en Euskadi.
El evento buscó sensibilizar a la sociedad, comenzando con un gesto simple: la colocación de pañuelos azules. A pesar del frío viento, los asistentes mostraron sus camisetas mientras se reunían en Sagües poco antes del mediodía. María Rosa Amenabar, que participó por primera vez tras el diagnóstico de autismo de su nieto, destacó que «aún falta mucha sensibilización social». Su experiencia refleja una de las principales demandas de la jornada: una mayor comprensión de las personas con autismo.
En la misma línea, Mari Jose Múgica enfatizó las dificultades cotidianas que muchas familias enfrentan debido a los trastornos del espectro autista (TEA) y la falta de empatía en la sociedad. «Si pensaran un poquito también en lo que muchas veces cuesta el arrancar, el llevar, el acompañar, nos ayudaría mucho la verdad», comentó.
La marcha, que culminó en el Kursaal, se desarrolló en un ambiente festivo, donde la música de la txaranga EuskOrleans animó el recorrido. Los asistentes, que respondieron con aplausos y bailes, llevaban pancartas con mensajes como «Diferente no significa incapaz» y «¡respeta, apoya, incluye!».
A medida que la mañana pasó, el sol apareció, mejorando el ambiente positivo que se vivía durante la marcha. Gema Aramburu, vecina de Donostia, subrayó la relevancia de actos solidarios como Urdinduz. «Este día sirve para mostrar una reivindicación ante la sociedad vasca y presentar las necesidades de una realidad social y humana que hay que dar a conocer», reflexionó, compartiendo que su hijo de 28 años tiene autismo severo y que sobreviven gracias a Gautena.
Itsaso Salsamendi, integradora social, también participó en la marcha, destacando la importancia de visibilizar el autismo. «La sociedad hoy en día todavía no entiende bien el autismo», concluyó. Además, el evento contó con la presencia de participantes de otros países. Ger Broekaart, procedente de Holanda, enfatizó la necesidad de mejorar la atención sanitaria para los niños con autismo, sugiriendo que se facilite el acceso para evitar largas esperas en hospitales.
Varios asistentes elogiaron la labor de Gautena, resaltando los avances logrados en los últimos años. Mari Jose Múgica hizo hincapié en la importancia de reconocer el trabajo de la organización. Por su parte, Gema Aramburu mencionó que «en estos 20 años creo que el avance ha sido muy importante en dar a conocer el tipo de trastorno que es y las necesidades de estas personas».
A pesar de los logros, los participantes coincidieron en que aún queda un largo camino por recorrer. Las demandas incluyen una mayor inversión institucional y una mejor comprensión desde edades tempranas. La marea azul, una vez más, se consolidó como un altavoz de una realidad que, aunque cada vez más visible, sigue requiriendo atención y empatía.






























































































