Por primera vez en diez años, excluyendo el año 2020 debido a las restricciones por la pandemia, Donostia ha experimentado una caída en sus cifras turísticas. En 2025, se registró un descenso del 1% en las entradas y del 0,5% en las pernoctaciones. Este cambio en la tendencia de crecimiento sostenido se ha acentuado al inicio de 2026, cuando se observó una disminución del 9,2% en la llegada de viajeros durante el mes de febrero. Según el Observatorio Turístico de Donostia, este fenómeno se enmarca en un proceso de “estabilización y desestacionalización” del turismo.
En el año 2025, se contabilizaron 2.122.612 pernoctaciones en la ciudad, lo que representa un ligero descenso del 0,48% respecto al año anterior. No obstante, los datos sugieren un avance hacia una desestacionalización efectiva, según ha informado la concejala delegada de Turismo de San Sebastián, Olatz Yarza, quien ha destacado que Donostia está adoptando un modelo turístico más equilibrado y de alto valor añadido. Aunque las cifras de los meses estivales también muestran un leve descenso del 1,48%, los meses considerados fuera de temporada, como enero, febrero, junio y diciembre, han visto un incremento en sus visitas.
Otro punto relevante es el aumento del turismo internacional, que ha ganado protagonismo en Donostia. En 2025, el 66,05% de las pernoctaciones correspondieron a turistas extranjeros, lo que supone un crecimiento del 2,38% respecto al año anterior. Los visitantes estadounidenses se posicionaron como los que más pernoctaciones registraron, seguidos de los turistas franceses y británicos. En este contexto, el turismo de congresos, también conocido como MICE, ha cobrado fuerza en la capital guipuzcoana, siendo un motor importante para la economía local. Este tipo de turismo atrae a profesionales de diferentes sectores, promoviendo encuentros internacionales en áreas como la ciencia, la medicina y la tecnología.
Yarza ha subrayado la importancia de evaluar la ocupación real del espacio público en la ciudad, indicando que, en días típicos, los turistas que pasan la noche en Donostia representan solo el 6% del total de la presencia en la ciudad. La mayoría de esta presencia está compuesta por residentes locales (57%), población no residente habitual (19%) y turistas excursionistas, que visitan sin pernoctar (18%). Esta distribución destaca que la presión sobre el espacio urbano no puede atribuirse exclusivamente al turismo, lo que invita a una reflexión sobre la gestión del mismo.
El nuevo modelo de gestión turística de Donostia, denominado ‘Gurera’, busca no aumentar el número de turistas, sino consolidar un destino que priorice la calidad de vida de los habitantes y el bienestar de la ciudad. Este enfoque está diseñado para equilibrar las necesidades de los residentes con las del sector turístico, promoviendo un turismo más sostenible y responsable.
A medida que avanzamos hacia un futuro en el que el turismo se redefine en función de nuevas realidades, es crucial que Donostia continúe adaptándose a estas tendencias. La combinación de estrategias para la desestacionalización y el impulso del turismo internacional son pasos importantes para asegurar que la capital guipuzcoana siga siendo un destino atractivo y viable a largo plazo. La reflexión constante sobre cómo gestionar el turismo será clave en los próximos años, a medida que la ciudad busca un equilibrio entre la atracción de visitantes y la preservación de su esencia local.





























































































