En un contexto de grave crisis humanitaria, la cineasta palestina Annemarie Jacir, galardonada en 2019 en el Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia, ha decidido reflexionar sobre la resistencia de su pueblo. Su nuevo filme, Palestine 36, se centra en la lucha contra los colonos británicos en la Palestina de la década de 1930, y será el encargado de abrir la 23ª edición del festival, que tendrá lugar el 23 de abril en el Victoria Eugenia. La cita cinematográfica se extenderá hasta el 29 de abril en la capital guipuzcoana, y su programación promete abordar temas cruciales en la actualidad.
La película de Jacir está ambientada en 1936, en el contexto de la Gran Revuelta Árabe. La cineasta ha explicado que, tras la descomposición del Imperio Otomano, potencias como Francia y el Reino Unido implementaron el Mandato Británico sobre Palestina. Las tensiones sociales y territoriales comenzaron a intensificarse a mediados de la década de 1930, culminando en una huelga general en abril de 1936 que afectó tanto a áreas urbanas como rurales. Este periodo también se caracteriza por un aumento del número de inmigrantes judíos que huían del antisemitismo europeo.
La situación actual en Gaza ha marcado profundamente el proceso de creación de Palestine 36. Como ha compartido Jacir, “hacer esta película es lo más difícil que he hecho en mi vida”. La cineasta reconoció que, en medio del genocidio y la aniquilación de su pueblo, el equipo de producción se empeñó en seguir adelante, transformando su dolor en un acto de resistencia cultural. “El guion, la historia, las localizaciones… todo cambió”, ha señalado, resaltando la importancia del proyecto como un homenaje a la memoria colectiva.
En esta 23ª edición del festival, la Unidad de Cine de Donostia Kultura ha programado una variedad de proyecciones que no solo exploran la historia de Palestina, sino que también abordan cuestiones contemporáneas, como el rol de las mujeres en diferentes religiones y la crisis climática, utilizando el caso de Bangladés como un ejemplo significativo. Las proyecciones irán acompañadas de debates con los equipos de las películas y activistas que trabajan en las temáticas abordadas.
Entre las películas que se exhibirán se encuentra «À bras-le-corps», de Marie-Elsa Sgualdo, que narra la historia de una adolescente embarazada tras una violación en el contexto de la II Guerra Mundial. Además, se presentará «Girls & Gods», que sigue el viaje de Inna Shevchenko, exactivista de Femen, en su búsqueda de diálogo sobre la presencia femenina en las distintas religiones. También se explorará la precariedad laboral en Europa del Este a través de «Made in EU», de Stephan Komandarev.
El festival también incluirá otras producciones como «Prometido el cielo», de Erige Sehiri, que aborda la sororidad en Túnez, y «Sucia», que relata la experiencia de la actriz Bàrbara Mestanza tras una agresión sexual. A su vez, se proyectarán títulos como «Iván & Hadoum», de Ian de la Rosa, y «Black Water», de Natxo Leuza, que analiza las futuras consecuencias de la crisis climática en Bangladés.
El ciclo «Cine y Memoria» volverá a Tabakalera con tres películas que examinan el papel de las imágenes en la narración de la historia. Este enfoque busca resaltar la relevancia del cine como medio para dar voz a las luchas y memorias colectivas, contribuyendo así a la reflexión sobre situaciones pasadas y presentes.
El Festival de Cine y Derechos Humanos de Donostia se presenta, por tanto, no solo como un espacio de exhibición cinematográfica, sino como un foro de debate y reflexión sobre las injusticias y desafíos actuales que enfrentan diversas comunidades en el mundo. En este sentido, el festival se convierte en un escenario vital para la visibilización de historias que, a menudo, quedan silenciadas.






























































































