El historiador Xosé Estévez, originario de Lugo y con un profundo vínculo tanto con su Galicia natal como con Euskal Herria, ha presentado su última obra, titulada Orígenes del nacionalismo en Euskal Herria. 1893-1923. Este evento tuvo lugar en Donostia y contó con la presencia del editor Inazio Mujika Iraola y el director de Nabarralde, Ángel Rekalde. La primera edición del libro fue previamente distribuida por la fundación Nabarralde entre sus miembros, pero posteriormente se decidió colaborar con la editorial Erein para que esta investigación pudiera llegar a un público más amplio.
La obra no se abre con la creación del Partido Nacionalista Vasco (PNV), sino que retrocede dos años, a un acontecimiento conocido como La Gamazada. Este evento fue una respuesta popular al intento del ministro de Hacienda español, Germán Gamazo, de suprimir el régimen foral navarro. El análisis de Estévez concluye con el inicio de la dictadura de Primo de Rivera en 1923, marcando así un período clave en la historia del nacionalismo en la región.
Estévez destaca que “el nacionalismo no afloró de la nada, no nació por generación espontánea”, sino que fue el resultado de un proceso complejo y prolongado que surgió de una conciencia colectiva diferenciada. En su estudio, profundiza en el contexto estructural y coyuntural que permitió el florecimiento del nacionalismo, enfatizando la importancia del fuerismo, que aportó el bagaje ideológico necesario. Este contexto, junto con la Gamazada, actuó como un catalizador que favoreció el surgimiento del nacionalismo en Euskal Herria. Estas aportaciones son consideradas por el autor como las más innovadoras de su investigación, que también incluye propuestas provenientes de la diáspora vasca en América, muchas de las cuales precedieron o coincidieron en el tiempo con las ideas de Sabino Arana.
En su libro, el autor menciona otros personajes que jugaron un papel fundamental en la evolución del nacionalismo. Se citan ideólogos prenacionales como Aita Larramendi y Agosti Xaho, así como organizaciones culturales del siglo XIX que defendieron el fuerismo. También se hace referencia a proclamas filoindependentistas durante las guerras carlistas y a la breve declaración de una república independiente por parte de las autoridades de Gipuzkoa en el contexto de la Guerra de Convención en 1794. Estas referencias históricas refuerzan la idea de que existía un sustrato prenacionalista que sirvió de impulso para el nacionalismo que se desarrollaría más tarde.
Al concluir su presentación, Estévez subraya la existencia indiscutible de un trasfondo prenacionalista y de un acicate protonacionalista que precedió al movimiento nacionalista moderno. Su obra no solo busca desentrañar los orígenes de este fenómeno en Euskal Herria, sino también contribuir a una comprensión más profunda de la identidad vasca y su evolución a lo largo de la historia.
Este análisis del nacionalismo en Euskal Herria adquiere relevancia en el contexto actual, donde las cuestiones de identidad y autonomía siguen siendo temas de debate en la sociedad. La obra de Estévez no solo es un aporte académico, sino que también invita a reflexionar sobre el legado histórico y cómo este influye en la región en la actualidad.






























































































