El análisis más significativo en el que actualmente se encuentra involucrado Donostia Kultura (DK) es la elaboración de un detallado estudio sobre las futuras necesidades culturales de la ciudad. Este trabajo cuenta con la colaboración de Kultiba, una consultoría estratégica de mediación y formación cultural ubicada en Zornotza. El estudio ha comenzado con un diálogo preliminar entre DK y los grupos políticos municipales, quienes han expuesto sus perspectivas acerca del futuro de las casas de cultura en Donostia.
Los responsables de la cultura en la ciudad se plantean la necesidad de definir claramente cuáles serán las demandas culturales en la próxima década y qué población servirá cada uno de estos centros culturales. Un aspecto crucial del análisis es identificar las ubicaciones idóneas para la creación de nuevos espacios culturales, lo que implica un estudio de las necesidades geográficas de Donostia en este ámbito.
El proceso de investigación que lleva a cabo DK evidencia que, a corto plazo, no es posible ofrecer una solución al barrio de Bidebieta. Las primeras conclusiones del estudio se espera que sean presentadas antes de que finalice el año, con el objetivo de iniciar en 2026 la presentación de resultados y el análisis de los presupuestos y modelos de gobernanza para los futuros centros culturales ante los grupos municipales.
Fuentes cercanas a DK han señalado que hay una notable falta de espacios culturales en Bidebieta, donde existe una demanda social y política considerable para establecer una casa de cultura. Sin embargo, las discusiones no se limitan a este barrio. También se está considerando qué acciones tomar a medio plazo en la ribera del Urumea, una zona que experimentará nuevos desarrollos, como Ciudad Jardín y los cuarteles de Loiola, que requieren un aumento de la oferta cultural municipal. Similar situación se presenta en la parte oeste de la ciudad, donde los barrios desde Infierno hasta Añorga podrían necesitar más recursos culturales, ya que la casa de cultura de Lugaritz no sería suficiente.
Respecto a la situación de Bidebieta, se ha aclarado que no se podrá dar una respuesta inmediata a las necesidades vecinales. Sin embargo, hay un análisis en curso sobre la posible ampliación de Kontadores, siendo esta la opción más probable a considerar. Uno de los aspectos que preocupa es la falta de una biblioteca en el espacio, subrayando la importancia de trabajar en esta posibilidad. Aunque aún no hay un presupuesto definido para esta opción, se reconoce que el trabajo se encuentra en una fase muy preliminar. Lo que sí es seguro es que, si se lleva a cabo, este nuevo centro cultural no se concretaría hasta la siguiente legislatura.
Este proyecto de análisis no solo refleja un compromiso con las demandas culturales de la ciudadanía, sino que también subraya la importancia de una planificación adecuada y a largo plazo para el desarrollo cultural de Donostia. La colaboración entre Gobierno Vasco y los distintos actores políticos y sociales será esencial para abordar de manera efectiva las necesidades emergentes y garantizar que los futuros espacios culturales puedan satisfacer las expectativas de la población.































































































