La jueza Ana Isabel Pérez Asenjo, del Juzgado de Instrucción nº 4 de Donostia, ha decidido archivar el caso relacionado con Amaya Zabarte. Esta decisión ha sido comunicada a las partes implicadas, basándose en la información proporcionada por la Ertzaintza.
La familia Novoa ahora tiene la posibilidad de presentar un recurso de reforma, cuyo plazo se cierra este miércoles. Si avanzan en este proceso, la misma jueza se encargará de resolverlo, lo que podría abrir un nuevo periodo de cinco días para preparar un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial.
A pesar de que la familia había anticipado esta situación, la noticia ha causado una gran desilusión. La decepción en la familia Novoa es total, principalmente por la percepción de que no se ha llevado a cabo una investigación adecuada desde el principio. Consideran que los hechos son lo suficientemente graves como para requerir un análisis más exhaustivo.
Los familiares de Amaya expresan su frustración al recordar que la jueza tardó más de un año en tomar declaración a la afectada, quien estuvo muy grave tras el incidente. En esa primera comparecencia, las preguntas fueron breves y sin profundizar, lo que ha dejado un mal sabor en la familia.
El mismo trato se extendió a la testigo principal del caso, a quien se convocó cerca del segundo aniversario del suceso. Según la familia, la jueza mostró una actitud fría e incluso intimidante con ella, a pesar de que era menor de edad en el momento de los hechos, que ocurrieron en marzo de 2024.
Además, la jueza llegó a cuestionar su testimonio, llegando a citar a una amiga que corroboró la versión de la testigo. Ambas fueron las primeras en acudir en ayuda de Amaya cuando se encontraba malherida.
Un aspecto que ha perturbado especialmente a la acusación es la aparente falta de empatía de la jueza hacia la tragedia que ha vivido la familia. Se ha notado una diferencia notable en el trato que dispensó a los ertzainas que comparecieron, tanto en calidad de imputados como de testigos, lo cual ha incrementado la sensación de desamparo de los afectados.
Si bien no se sienten sorprendidos por la decisión de cerrar el caso nuevamente, la magnitud de su desánimo es considerable. La familia Novoa sigue buscando justicia para Amaya, quien ha sido víctima de un incidente que ha dejado huellas profundas en su vida y en la de sus seres queridos.































































































