La portavoz del Gobierno Vasco, María Ubarretxena, ha expresado su preocupación por la reciente exhibición de fotografías de presos de ETA durante la Korrika, una iniciativa popular dedicada a la promoción del euskera. Según Ubarretxena, estos actos «hacen daño a las víctimas» de la extinta organización terrorista y no contribuyen positivamente ni al euskera ni a lo que representa la Korrika como un espacio de encuentro y de inclusión.
La consejera hizo estas declaraciones en una rueda de prensa tras la reunión semanal del Consejo de Gobierno, donde se refirió específicamente a la denuncia presentada por Covite. Este colectivo criticó la aparición de una imagen del preso de ETA Patxi Ruiz, sostenida por un niño que participaba en la Korrika durante su paso por Navarra.
Ubarretxena enfatizó que este tipo de acciones «hacen daño a las víctimas de ETA» y mostró su comprensión hacia el «malestar» que esta situación ha generado en quienes han sufrido a causa del terrorismo. «Son situaciones que no hacen ningún bien ni al euskera ni a lo que representa Korrika como espacio social que debe ser de encuentro y de inclusión», agregó la portavoz.
La Korrika, que tuvo su origen en 1980, busca sensibilizar y fomentar el uso del euskera en la vida cotidiana. A lo largo de los años, ha crecido hasta convertirse en un evento emblemático en Euskadi, atrayendo a miles de personas que participan en una carrera que atraviesa diferentes localidades. Sin embargo, la controversia en torno a la inclusión de ciertos elementos, como la exhibición de imágenes de presos, plantea un dilema sobre el equilibrio entre la libertad de expresión y el respeto a las víctimas del terrorismo.
La polémica ha puesto de manifiesto las tensiones que aún persisten en la sociedad vasca en torno al legado de ETA. A medida que se acerca la nueva edición de la Korrika, se espera que la organización se pronuncie sobre estas críticas y busque formas de garantizar que el evento continúe siendo un espacio inclusivo para todos, sin menoscabar la memoria de las víctimas.
En este contexto, la intervención de María Ubarretxena resalta la necesidad de un diálogo constructivo que permita abordar las cuestiones relacionadas con la identidad cultural y la memoria histórica. La Korrika no solo es una celebración del euskera, sino que también constituye un reflejo de las diversas sensibilidades y experiencias que coexisten en la sociedad vasca. La forma en que se manejen estos desafíos podría determinar el futuro del evento y su capacidad para seguir cumpliendo su misión original.
Por lo tanto, es fundamental que los organizadores de la Korrika consideren estas preocupaciones a medida que se preparan para la próxima edición. La inclusión de todos los sectores de la sociedad, especialmente aquellos que han sido directamente afectados por la violencia, es crucial para consolidar la Korrika como un verdadero símbolo de unidad y convivencia en el País Vasco.































































































